apocalipsis conyugal
  Capítulo IX - El camino al infierno es atractivo.
 

Una vez separado de Marita, quien todavía ocupaba ilegalmente el apartamento que el médico tenía alquilado, éste confundido entre aquella barahúnda de problemas, viviendo arrimado en casa de su madre, sin hijos puesto que Marita no le permitía verlos, quien le había implementado una demanda por alimentos y por supuesto no lo dejaba disfrutar de sus bienes,  - atendido solamente por Isabel- , quien astutamente, se había convertido en su mejor amiga y confidente, en su compañera sexual mas asidua y su paño de lágrimas, lo cual ella solamente aprovechaba para estudiarlo cada vez mas y conocerlo mejor, especialmente en sus debilidades, la mayor de las cuales era estar enamorado de ella, puesto que nunca pudo definitivamente olvidarla a pesar de la separación, esperaba ella el momento de dar el zarpazo depredador sobre el ingenuo individuo, quien creía en su cínico y calculador amor. Isabel había reaparecido, también en una esquina, siete años después de aquella separación, ahora con un hijo, igualmente atractiva para el galeno, a pesar de su abdomen marcado por la maternidad, quien al verla, la hizo esperar mientras daba la vuelta en U, para recogerla y sin más preámbulos llevársela a su apartamento para poseerla de nuevo. Tal era el ansia que tenía de hacerlo. Entre la puerta del apartamento y la del cuarto se fueron quedando las prendas de vestir, incluyendo las íntimas, mientras se prometían que ahora sería mejor. Ahora será mejor. Ahora... Ahora...

 

"Chivo que se devuelve...se ´esnuca" Ya Francisco aprendería cuan cierto es el refranero popular.

 

Los compromisos que él pudiera haber adquirido en este tiempo, ahora no tenían la menor importancia.

Las promesas a Victoria, perdieron relevancia. Importaba era Isabel.

 

- "Isabel. Isabel. Isabel. Amor mío. Mi amor. Mi tesoro. Mi hembra. Mi buenaza. Mi puta privada".

 

Una utopía..., un imposible. Ser puta y exclusiva. Visualizar como real un espejismo. Una percepción equivocada de la realidad. Una percepción esquizoide del entorno. Un ignorar del significado de la palabra de cuatro letras mas usada en el idioma después de aquella que porta la "ñ", letra única y exclusiva del castellano y que a pesar de carecer de acento es tan sonora: Coño. 

 

Francisco perdió, por oposición de su madre, la oportunidad de que su padre lo llevara a conocer un lenocinio cuando cumplió los 15 años. Su padre estaba tan orgulloso que su primogénito alcanzara la edad eyaculatoria, que se pavoneó diciendo lo que pensaba hacer, lo cual al llegar oídos de su madre, despertó su oposición, so pena de conflicto. Hasta allí duró la intención del padre de Francisco. Hubiera conocido "las-muy-nombradas" desde esa tierna edad. La edad de la emancipación de Isabel. Se hubieran igualado las experiencias.

 

Ella, lo captó..., que lo tenía cual anaconda, estrangulado con su cuerpo y controlado todavía bajo su vaho sexual;  y comenzó su plan de acción.

 

Dios le ponía en sus manos al objeto de su venganza, tanto tiempo dilatada.

 

Habiéndole sido arrebatado sin planificación, sin permisología previa, sin acuerdo, el hijo que Isabel vislumbró como el único camino para enganchar el médico, quien ya le había indicado lo inconveniente de dar tal paso y cuyo nacimiento ocurre al bajar este la guardia en los métodos anticonceptivos, cuando fue convencido por ella de su inventada imposibilidad para engendrar, a menos que recibiera tratamiento a tal efecto.

 

La mendaz maestra. La mentirosa manipuladora. La inescrupulosa utilitarista de su útero para beneficio personal.

 

Isabel con tiempo de sobra y planes de sobra, desatendiendo a su hijo anterior, mientras envolvía y atendía constantemente a Francisco, conociendo que su debilidad radicaba en su ansiedad genital.

 

- “O está muy enamorada…, o es muy irresponsable” – Le dijo a Francisco un buen amigo, sopesando su amorímetro virtual, a lo cual él hizo caso omiso, pensando a su favor.

 

Una tarde, después de una agradable, casi increíble sesión amorosa, Isabel, sabiéndolo ahora accesible, cual Mata Hari, entendiendo que ahora él la consideraba su confidente, amiga y amante. Gracias a que había logrado convencerlo de que le alquilase una casa en Santa Cruz, hecho que permitía ahora mayor acercamiento y atenciones, le propuso matrimonio al doctor.

 

No asomó en esta propuesta la argumentación el amor. No. Habló fue de la conveniencia.

 

Marita aducía en su demanda  ante el Tribunal de Protección para Niños y Adolescentes, que había sido concubina del médico, cosa que si bien estaba lejos de la verdad, era difícil de probar, por cuanto sí había habido intentos de vida en común, pero que nunca funcionaron. Ahora ella abogada, veía la importancia de indicar esto en la demanda, con la idea de solicitar partición de bienes. Si estaba casado, esta demanda no prosperaría. 

 

-"Cásate, conmigo, con Victoria, con quien sea. Pero cásate". Lo rindió con la suavidad de sus palabras. Lo obligó con la zalamería de sus labios. (1)

 

Victoria, la bioanalista que él había decidido hacer su esposa, algunos años antes, pero que luego enfriara su decisión ante el reencuentro con Isabel y ante la forma de ser de aquella, alejada de pasiones y compañerismo, ante su comportamiento estricto y anticuado que esperaba visitas de novio y chaperonas cuando salieran juntos; la que nunca tenía tiempo sino para su familia y nunca lo podía acompañar a sus viajes y solo a pocos de los compromisos sociales, por temor a ser señalada como la querida de él; siempre dependiendo de la hora de regresar a su casa, donde su padre y hermanas le recriminaban cualquier tardanza. La que al visitarlo en su apartamento, se comportaba como la mujer casada que tiene un límite de tiempo, porque sus ausencias deben siempre estar justificadas. En fin, la que habiendo tenido la preferencia hasta hacía poco, con su actitud lo proyectó hacia Isabel.

 

Sin embargo, Victoria no tubo ambages para ahijarse también del doctor, vista la actitud cada vez  mas lejana de éste y decidida ella, cual Penélope..., la esposa de Odiseo por quien esperó mas de 10 años..., popularizada en la canción de Serrat..., a que éste sería su primer y único amor.

 

- "Yo no soy de esas" – Se excusaba con Francisco, quien pensaba que una mujer mayor de edad, profesional e independiente, ya con un hijo de él, no tenía porque estar mezquindádole su compañía. Le parecía una debilidad de carácter, indigno de la persona que él aspiraba como compañera. Olvidándose él sin embargo del tipo de crianza que ella recibiera en su familia, donde un pedazo de aquel pueblo andino donde nacieran sus padres, permanecía en su casa, ajeno a  Maracaibo o a la vida de la mujer moderna.

 

Pero la rabia derivada del abandono y los consejos de sus hermanas, la llevaron a demandarlo también, inutilizándose así como alternativa para que Francisco la tomara como esposa y salvarse de las intenciones de Marita y de las maldades planificadas aunque todavía no comprendidas de Isabel.

 

Así se completó el elenco de las brujas de Eastwick en esta versión zuliana.

 

La página roja de la prensa local reseñó la noticia de un comerciante, que ante un tercio de este problema, ya que envolvía solo otra mujer, decidió poner fin a su vida, antes que pasar por todas las vicisitudes  que implicaban una separación de su esposa como resultado de haber embarazado a una joven casada perteneciente a la alta sociedad local. Esta historia es aleccionadora en cuento a la fuerza del amor, porque el esposo de ésta, finalmente la perdonó y terminó criando al hijo adulterino de ella.

 

No pasaría el suicidio como solución por la mente de Francisco, quien además seguramente todavía,  -  por esa faceta de su personalidad que le dificultaba auto identificarse, - .no vislumbraba la gravedad de la situación que atravesaba con una hija recién nacida y otras dos mujeres gestando al mismo tiempo hijos no solicitados ni acordados con él.  O quizá porque encontraba canales de sublimación adecuados ocupándose, sin resquicio de tiempo, en sus actividades cotidianas: deportivas, académicas y sexuales.

 

Estas últimas persistían, porque parece ser que el hombre mas frecuentado por las mujeres, es también el más deseado.

 
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Así le ocurrió con Marlene, una bella amiga del grupo de trote, con un cuerpo escultural y unas posaderas de esas que conjugan la herencia andaluza con la africana, tan típica de la mujer del oriente de Venezuela, de donde ella era originaria, deseable para cualquier varón y más para Francisco, quien tenía en su mente esa imagen como la del fenotipo ideal de compañera. Ella, separada de su esposo y en planes de divorcio y quizá ansiosa de venganza o de atenciones, al enterarse por él de las vicisitudes que atravesaba, se le entregó para un romance tórrido, que les sirvió de alivio a ambos personajes. Marlene pudo ser la esposa necesaria para escapar de las pretensiones de Marita en cuanto a la partición de bienes, pero estaba casada todavía y tenía tres hijas adolescentes que prometían complicarle aún más la vida a Francisco.

 

No se le ocurrió al médico haberse casado de nuevo con su primera esposa; hubiera sido la solución perfecta.

 

Isabel no tenía las restricciones de Victoria, ni de ambiente ni de mente y se le entregaba al galeno sin pausa ni medida. La experta manipuladora sabía que él estaba enamorado, endrogado con su sexo y sabía que a pesar de haberse ella ofrecido sólo indirectamente como la solución, el se le entregaría en bandeja de piel. De la piel mas suave del universo anatómico, la piel del pene. Mucho más suave que la piel del párpado, la cual le sigue en suavidad. Lo hizo así..., sutilmente. 

 

Su alopecia areata, la cual se había instalado en Isabel unos meses antes, producto de las maquinaciones que estresaban su mente,  había mejorado con las atenciones conyugales y médicas que recibía del profesor, las cuales eran ahora mas asiduas gracias a la casa que estaban compartiendo y gracias a los sutiles empujones que su madre de él, le hacía para que dejara el cuarto del apartamento de ella, donde estuvo viviendo. Muchas mañanas Francisco presionado por el amor y la urgencia genital, se dirigía desde el apartamento de su madre para Santa Cruz, en busca de Isabel, mientras tarareaba

 

- "caballo viejo....y se va por las mañanas con su pasito apurado..., a verse con su potranca..., que lo tiene embarbascao"-. (2)

 

Sin darse por enterado, en Santa Cruz le sale al encuentro, esa mujer con atavío de ramera y astuta de corazón..., Ven, embriaguémonos con amores hasta mañana. Embriaguémonos con amores (3).

Pero él resistiéndose quizá dudoso del paso que estaba a punto de dar, aunque inevitablemente presionado por la angustiosa sensación de estar arrimado, solo, sin atenciones adecuadas, sin las comodidades a las cuales se había acostumbrado en su apartamento de soltero, ahora secuestrado por la ambiciosa e inescrupulosa Marita.


Ya la siembra estaba hecha en la manipulable mente de Francisco. Cual macaco a quien la arpía (Harpia harpyia) arranca el cerebro en un segundo, caería Francisco víctima de su propia buena fe, en las garras de Isabel. Cual Fineo, ciego de amor, debería comer entre los excrementos que ella difundiría dentro de su casa, para obligarle a dejársela. Cual Celeno, - la reina arpía refugiada en las islas Estrofadas, quien representaba la oscuridad – Isabel encontraría su refugio, primero en Santa Cruz, en la casa alquilada para ella por  Francisco y luego en los andes, en la casa donde el pretendiera hacer su hogar junto a ella, la cual eventualmente le esquilmaría a base de artimañas. 

 

Isabel sabía que las circunstancias para él eran angustiantes y el matrimonio representaba un paso activo, fuera de la inercia; una posible solución…, para ella…, para Isabel, una pichona de abogada, la única con visión futurista, que no lo había demandado, esperando ladinamente la ocasión mas propicia, con el mismo tipo de pensamiento aprovechador de la arpía, quien tenía ya su plan trazado. Pensamiento calculador, carente de sentimientos, carente de justicia, carente de bondad, doloso, engañoso, cínico, canalla. Indolente ante nadie que no fuese ella misma. Que no agradeciera ni la ayuda del hombre amante que la sacara del foso miserable donde vivía hasta entonces; no agradeciera la ayuda recibida para graduarse de abogada cuando su esposo fuera quien le escribiera su tesis de grado; ni agradeciera que fuera él quien le entregara en propia mano el diploma que luego esgrimiría inescrupulosamente cual espada de Damocles en contra de la cabeza y el alma de aquel.

 

El agradecimiento y los sentimientos de nobleza son ganancias evolutivas. Las bestias carecen de ellos.

 

Todavía el hombre tuvo algunas dudas, aunque veía la propuesta como algo posible.

 

Pero ¿vivir en ese pueblo? Si bien cercano a Maracaibo, con dificultades de servicios a los cuales Francisco no estaba acostumbrado. Significaba dejar la platabanda por el acerolit; el asfalto por la trilla; la cerca de bloques  por la de alambre de púas; las ganancias que había levantado durante toda su carrera por el paso atrás, el cual no debe darse ni para tomar un impulso..., así fuera con garrocha, con su propia garrocha, la que lo había metido en estas dificultades; la relativa seguridad de la ciudad,  por la relativa inseguridad de lo desconocido.

 

 –"Aquí yo soy conocida y respetada; me llaman "La Abogada" y nadie se va a meter con nosotros" – tranquilizaba la voz cautivadora, seductora, el canto de sirenas, abonando la frágil y necesitada de tranquilidad, mente del varón, ignorante del infierno donde se dirigía. 

 

¿Hasta cuando iba el a estar en esa situación de soledad? Una mujer virtuosa, quien la hallara(4). ¿Será ella?

 

¿Hasta cuando dormir solo, sin un cálido cuerpo a su lado, que respondiera, como ella lo había acostumbrado? Engañosa es la gracia y vana la hermosura, pero la mujer temerosa de Dios, esa será alabada (1).

Ella siempre invocaba a Dios. ¿Será ella?

 

¿Hasta cuando luchar solo contra ese infierno ambulante de Marita que lo mantenía injustamente demandado? - cuando siempre había sido él un padre responsable de sus hijos.

 

Cuando Victoria también introdujo una demanda por alimentos,  a pesar de haberle él explicado en la difícil situación financiera en la cual lo había sumido Marita, Francisco se sintió más que traicionado y todo esto terminó por empujarlo hacia Isabel.

 

No lo pensó demasiado desde entonces; tal era su  necesidad de definición y tal la manipulación de Isabel, quien sin apuro,  cual fiera al acecho, cual caimán en playa de caño,  esperaba por la decisión del tonto útil y desesperado varón que se le había regalado.

 

Esta propuesta, le pareció al doctor la pequeña luz de la solución que con frecuencia imploraba en sus ruegos a Dios.  Todavía su inteligencia y su razón quisieron advertirle:

 

 – "Esta mujer lo que hace es pescar en río revuelto…, cuidado Francisco". –

 

Nada, no había vuelta a atrás para éste; la trampa estaba bien armada, las añagazas de Isabel habían funcionado perfectamente bien, ayudada además por las circunstancias de las otras quienes por su actitud nada solidaria con el padre de sus hijos, en lugar de ayudarlo, lo atacaron.

 

Pensando en el bienestar que derivaría para todos este matrimonio e imposibilitado para ver la trampa, por cuanto su formación noble, crédulo en la buena fe de los demás, ingenuo, se lo impedía y viendo que aquellas otras no cejaban en su propósito de intentar despojarlo de sus haberes, tomó la decisión de cortar con todo lo anterior y casarse con Isabel.

 

Luego de eso, su felicidad, que creía eterna se manifestaba en sus expresiones.

 

- "Contigo tengo solo buenas C´s: Casa, comida, cariño, consuelo, contento, canciones, cama. Ya no tengo: cachos, carajazos, contrariedades, cansancio".



(2) Famosa canción de Simón Díaz

(3) Proverbios 7:10-18

4 Proverbios 31: 10-31

 
   
 
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