apocalipsis conyugal
  Capítulo V - Manipulación avanzada y nuevo abandono
 

Francisco se prendó de Isabel. Su aparente inexperiencia, realmente  bien fingida y demostrativa de su histrionismo, todavía no descubierto por él, fue de su agrado. Su distanciamiento a expresarse con palabras soeces, lo hacían  compararla mentalmente con sus hermanas de él, bien educadas y serias.

 

Ingenuamente, Francisco pensó que podría conservar las dos mujeres.

 

 
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Inescrupulosamente, también pintó una boca enorme en la pared del cuarto que compartía con Marita,  su mujer de entonces. Mostrando así un comportamiento compulsivo, que le recordaba a cada instante la presencia de Isabel en su vida.

 

Cada instante que miraba la pared, el recuerdo de la otra le asaltaba.

 

Imposible poder tener una buena relación con Marita.

 

Las erecciones de la madrugada, consecuencia tanto del pico de testosterona como de la urgencia vesical y del bolo fecal presionando su próstata, se acompañaban del recuerdo de la otra. Con la micción y el cambio del pañal a Daniel, venía la distracción y el desentumecimiento, lo cual acostumbraba a hacer para permitir que el niño durmiera un poco mas cómodo el resto de la noche, ya que su madre no despertaría hasta mucho mas allá del alba y él debía usar esa incómoda barra ortopédica que le obligara a corregir su genu valgo. Problema del cual también había sufrido su hija mayor, quien por algún tiempo requirió usar zapatos ortopédicos y del cual también sufriría el menor de sus hijos, todavía lejos de nacer entonces. 

 

En esos momentos, Francisco se deleitaba viendo a Daniel, sintiéndose orgulloso y satisfecho de su presencia en su vida.

 

Los cambios de humor de Marita lo desconcertaban, hasta que descubrió que ella misma se había enterado de su relación con Isabel. Consecuencia de la tecnología y de la desfachatez de Francisco, quien se atrevió a llamarla desde el teléfono del apartamento.

 

Marita al notar la voz susurrada, entró en sospechas, típico de su celopatía. Mas tarde, ante un descuido de él, pulsó el botón de remarcado para exponer el secreto, de cualquier forma imposible de guardar. Incapaz de  dejar a Isabel e ignorante de la forma de ser de aquella, continuaba frecuentándola, solo para conseguir que ella le dejara cualquier tipo de huella su ropa, en su automóvil y en su alma, que definitivamente iría a interferir en su relación conyugal; precisamente lo que ella buscaba, bien por maldad, bien por interés.

 

Por supuesto, los pleitos se incrementaron, aumentaron de tono y ya no respetaban ni la hora de comer.

 

El niño, apenas un lactante, empezaba a sufrir las consecuencias de los mismos y en ocasiones hasta recibía agresiones de su madre, quien en su frustración pagaba con él algunas veces, dando a conocer a Francisco otra de las posibles fuentes del "síndrome del niño maltratado". Las demostraciones de cariño se hicieron raras de ambas mujeres. El cariñoso "cielo" que Marita ofrecía a su consorte, desapareció, así como el "papi" de Isabel. Tratamiento que demostraba dos cosas. Tanto la sensación de inalcanzable con la cual Marita veía a su doctor, como la incestuosa visión del hombre que subconscientemente tenía Isabel.

 

Francisco, ansioso del cariño que creyó multiplicar con la presencia de ambas mujeres, se quedó con ninguno de ellos, puesto que ambas esperaban una definición. Y la esperaban, porque ambas necesitaban esa definición. Porque ambas eran personas necesitadas de él para que pudieran mejorar su status social y psicológico. Habiéndose tratado de otro tipo de mujer, largo tiempo atrás, una u otra  o ambas, hubiesen tomado la determinación de dejarlo.

 

El problema de Francisco era el mismo de tantos políticos y hombres de negocios, quienes se empeñan en favorecer a determinadas personas o grupos, solo para que esta acción cree una situación de dependencia, que se convierte en una obligación y no en una forma de ayudar estas personas a despegar para un futuro mejor.

 

Ninguna de las dos sentía realmente amor por él. O si alguna vez lo sintieron, había desaparecido. Es muy fácil para algunos seres indicar que ya no sienten amor. Como si fuera tan fácil acabar con ese sentimiento una vez instalado. Quien dice tal cosa, realmente nunca amó.

 

Para que el amor desaparezca, debe primero trastocarse en otro sentimiento igualmente  fuerte, tal como el odio. Para luego insensiblemente convertirse en perdón. Y es que la ira constituye un excesivo gasto de energía para poder mantenerse, de allí que mas tarde se torne en indiferencia..., o en perdón. La vida sigue y los sentimientos tan enérgicamente usados vuelven a convertir las personas en desconocidos. Como antes del encuentro.

 

A consecuencia de este desamor, Francisco se ocupaba más de si  mismo, de sus ejercicios y deporte, de las reuniones científicas y de sus amigos, extraviándose de la casa la mayor parte del fin de semana..., para alejarse de ese sentimiento de infinito vacío que ahora lo atormentaba, por la ausencia de cariño de ambas.

 

"Algo debe cambiar",  - le dicto su mente.- 

 

La situación se tornó intolerable. No es posible mantener dos romances. Mucho menos tres.

 

Tres, porque Francisco estaba cada vez mas prendado de Daniel. Le parecía injusto, que este niño se quedase solo con su madre, por otro lado tan inmadura para cuidarlo; tan inmadura para criarlo.

 

Pero ella además le brindaba a Francisco extraordinarias sensaciones, cuando sus gritos de placer en el intercambio amoroso que frecuentemente disfrutaban, casi diariamente y a veces mas de una vez diaria, pasaban mas allá del núcleo auditivo para concentrarse en el cerebro primitivo, allá por debajo del quiasma óptico – se decía a si mismo el médico. -

 

Cosa que Isabel lograba pero solo a través de los centros visuales y táctiles, los cuales la primera también impresionaba.

 

Marita era capaz de impresionar todos y cada uno de los sentidos del galeno: la vista de ese cuerpo delgado y elegante, cubierto por esa piel blanca rosada era suficiente para generar los efluvios seminales preparatorios, los cuales se incrementaban al tacto de toda ella, cuya respuesta se acompañaba siempre de expresiones placenteras que a Francisco le gustaba grabar para escucharlas posteriormente in solo.

 

Ah! y el olor, el olor de Marita, tan particular, como madera recién cortada.

 

– " Hueles a mueble nuevo" – le decía el médico en un piropo poco elegante, pero que la distinguía de todas y de cualquiera.

 

Ella también disfrutaba del olor de su amante, cuando al fragor del intercambio de placeres, las endorfinas, las feromonas y otros productos químicos volátiles todavía desconocidos que se generan por esa acción se acumulaban en el sudor.

 

– "Me gusta su violincito" – le decía con su  placentero acento andino, llenando de adicional agrado este Eros criollo.

 

Ante el conflicto, Marita desplegaba toda su furia, por considerarse la propietaria del hombre con quien convivía, a pesar de que el divorcio de su galán no se había concretado. Isabel se hacía la tonta y la sufrida, haciéndole creer a Francisco que Marita la acosaba constantemente por el teléfono cuando era exactamente lo contrario.

 

Marita se dedicó a perseguir a Francisco, tratando de conocer cada uno de sus pasos. Por eso cada vez que Francisco buscaba a Isabel en la tienda de computación donde ella se desempeñaba como recepcionista, ella estaba enterada. Por muy discreto que aquel intentara ser.

 

Extrañado de que conociera siempre hora y lugar, averiguó más tarde que la hermana de Marita  trabajaba en una librería cercana, desde donde podía ver el lujoso "Monte Carlo" estacionado en espera de la jugosa trigueña.

 

Una noche, cuando la situación se hacía cada vez más difícil, Francisco le dijo a ésta:

 

-"¿Sabes mi amor? – Las buenas amantes siempre procuran no dejar huellas, para que los encuentros se hagan mas frecuentes", - sin darse cuenta que al calificarla como amante la degradaba y le hacía hervir la sangre, los genes y los recuerdos impregnados de elementos narcisistas, que no le podían permitir ser la segunda de a bordo.

 

-- "Hay múltiples estrategias" --

 

Muy seriecita, mientras doblaba los pantalones del varón sobre la cama, cuestión que a Francisco le pareció extraña, puesto que ya se preparaban para dejar la habitación, pero que él pasó por alto, mientras se despedían con amapuches y mas besos y promesas de un nuevo encuentro, lo mas pronto posible.

 

La sesión amorosa matutina con Marita fue agradable como siempre.

 

Francisco continuó durmiendo un rato más para recuperar fuerzas, pero no pasó mucho antes que la gocha entrara de nuevo al cuarto, hecha una furia. Había llamado a Isabel para informarle de su agradable despertar.

 

- "Pues yo tuve un agradable anochecer. Revisa la pretina de sus pantalones para que veas que no te digo mentira".- 

 

El interior de sus pantalones estaba completamente marcada con el furibundo, flamígero, rojo de los labios de Isabel, con huellas de besos aquí y allá, e inclusive un beso en la parte interna por debajo de la portañuela, donde usualmente se apoya el motivo físico, que no económico, de los pleitos de las dos mujeres, por dentro, para que no cupiese duda que el discordante hombre, - necesitado de mas de un amor de mujer, quizá por carencias afectivas en su niñez temprana o por la crianza donde obtuvo la atención de múltiples madres, -  se había desnudado.

 

Por supuesto Marita no le dijo que la información la había sacado de la fuente fidedigna, puesto que se hubiese descubierto como la iniciadora de la intriga; naturalmente Isabel difundió la especie de que ella no era capaz de semejante acción.

 

Francisco quedó en medio mas confundido todavía. Como quien busca su automóvil en el estacionamiento y no lo encuentra porque se lo han hurtado.

 

Algo debía hacerse. La situación había dado al traste con sus intenciones de vida conyugal. Debía dejar a una de las dos.

 

Pero Marita tenía algo adicional a lo que el quería, algo mas que sexo y atenciones femeninas; tenía a Daniel, el hijo de los dos, de apenas 1 año de edad. Isabel, solo las perspectivas de mayores complicaciones. Isabel tenía que salir de la vida de Francisco, pensó con lógica médica, ajena al amor; desdeñando el placer que ésta la provocaba; desdeñando el amor que ella le inspiraba. Dando al fin, visos de madurez.

 

Entretanto Isabel se dedicaba a manipular a Marita, sin que Francisco se enterara. Estableció estrategias de ataque tan sofisticadas como las del mejor ajedrecista o militar.

 

– "En el amor y la guerra"…dicen...  Aquí solo había guerra.

 

El manipulador es insensible. Descubre las debilidades de su víctima y las aprovecha en su beneficio. Lo expone al desprecio de otros, conociendo sus mecanismos de reacción. Lo pone así en evidencia para luego solazarse en observar su obra. No extraña pues que Isabel, fuera insensible a lo que Marita pudiera sentir y envidiándola por estar ella en un plano de atención superior al propio, pero consciente de que la separación se veía venir tanto por el carácter de Marita, tan dependiente e incapaz de tomar decisiones propias y transfiriendo en Francisco las responsabilidades de su vida, como por el carácter de Francisco, quien habiéndolas conseguido a ambas se le dificultaba dejar ir ninguna de las dos y además disfrutando inconscientemente del subibaja emocional que ellas le proporcionaban sin llegar a distinguir el camino autodestructivo que transitaba.

 

Francisco, aprovechando las constantes ausencia de Marita, fue en una ocasión con Isabel para recoger algo en su apartamento antes de irse ambos a un hotel.

 

Isabel lo manipuló para que se quedaran, con la excusa de que si ya estaban allí, para que salir otra vez; secretamente albergaba la esperanza que la gocha se presentara en ese momento.

Después de hacer el amor, el sacó su cámara fotográfica y le solicitó a ella que posara desnuda para él, a lo cual ella aceptó gustosa, puesto que así quedaba una prueba de la infidelidad y del sitio donde fue perpetrada.

 

Vistas las fotos posteriormente, Isabel supo que Francisco las guardaba en su consultorio, de lo cual informó a Marita. Ésta a la primera ocasión que pudo, registró todas las gavetas hasta encontrar las fotos; de nada valieron las excusas cuando en las mismas no solo aparecía la bella frustrada-modelo desnuda, sino la ropa de cama que Marita bien conocía.

 

La finalidad de confirmar la infidelidad no era la separación, sino el pleito y el reclamo, el sufrimiento sin decisión; la angustia sin definición, por esa dificultad propia de su carácter para iniciar nuevos proyectos o tareas, o para hacer cosas por si misma sin el apoyo de otros, por sentirse incapaz de cuidar de si misma. El disfrute de la relación enferma de esta pareja, de la relación sadomasoquista, con un constante intercambio de roles.

 

Isabel disfrutaba íntimamente su schadenfreude (1), cuando conocía por los comentarios de Francisco la discusión de la cual ella era directamente responsable, que empujaba a Francisco a la calle para pasar más tiempo con Isabel. Una estrategia generalmente usada por las amantes.

 

Por las amantes que no perduran.

 

Por eso Isabel se sorprendió tanto de la decisión de Francisco de dejarla a ella…; a ella la que decía que hacía sacrificios diarios para peinarse porque "para ser bella hay que ver estrellas", repetía, solo demostrando indirectamente que no era tan bella, o que no se sentía tan bella, o que nunca a pesar de lo que pudiera hacer se llegaría alguna vez a sentirse realmente bella.

 

Porque buscaba la belleza en lo exterior, sin saber que solo la belleza interior es la perdurable. A ella, la narcisista que necesitaba atención y miradas constantes para compensar su inseguridad derivada del  abandono primario que padeció.

Francisco se había enamorado de ella, pero todavía mantenía esta atracción lejana de la entrega total. Quizá porque su profesión y su interés por Marita y Daniel, no le permitían esa entrega y quizá porque confundía con amor la dependencia de Marita hacia él, la cual ella cultivaba con explosivas sesiones de sexo escandaloso, aullante, ardiente, lo cual llenaba ese intenso sentimiento de vacío que a veces le asaltaba e impresionaba sus centros sexuales primitivos.

- "Las gochas son lloronas, comentó alguien alguna vez enamorado de una bella andina, lo cual le hizo recordar a su amada" - .

Porque se entregan sin restricciones ni medias tintas, con honestidad, decididas al placer y al amor, con sinceridad.

Francisco, al estar disfrutando por primera vez en su vida una relativa independencia sexual y económica, se sentía como en un gran centro comercial, donde la disponibilidad de mujeres parecía inacabable y él lo aprovechaba sin sentir culpabilidad alguna gracias a la plurimaternidad que disfrutó de niño. 

La despedida ocurrió dentro del "Monte Carlo", - que tantas historias guardaba de aquellos escasos dos años de amor apasionado que habían vividos…, y de encuentros con otras,  aquí no relatados….-

 

Esa noche, cuando un torrencial aguacero refrescaba la generalmente cálida ciudad, Francisco se reunió con Isabel. Ponderó su belleza, ponderó su juventud, le dijo que la vida le daría muchas oportunidades para encontrar un hombre que la pudiera amar, incluso más que él, sin las ataduras que él tenía. Le dijo que su corazón estaba a punto de romperse..., cosa cierta..., pero que los problemas que la situación de tenerlas a ambas traían, estaban interfiriendo con su desempeño como profesional y que la intolerancia entre ellas no le permitía mas compartir su tiempo con las dos.

 

Francisco ignoraba entonces, que la mujer cuando se entrega, no quiere a otro. Se empeña en éste. Sólo éste. Nada más que éste. Bueno la mujer fiel. La mayoría. El 60 % de ellas.

 

Tanto es así que la mujer rara vez cambia de ginecólogo-partero en toda su vida. Tanto es así que los ginecólogos a medida que envejecen deben hacerse cada vez más expertos en climaterio, en menopausia. Y es que esto está inscrito en los genes que han venido evolucionando hacia el humano y explican las razones por las cuales la mujer se siente violentada cuando es necesario cambiar de ginecólogo, de amante o de marido. Por eso la violación deja tan amargas consecuencias en su mente.

 

Y viene del Mus musculus. Por lo menos se ha observado en la ratona en estro, que una vez escogido el macho con quien engendrará su próxima camada, si se le quita en ese momento, no saldrá preñada cuando tenga relaciones con otro que se le suministre. El surge de LH (1) es bloqueado por le corteza cerebral.

 

La mujer temerosa del embarazo, tendrá manifestaciones de esterilidad. Una vez se le explique en el asesoramiento genético que tiene una alta probabilidad de tener un hijo sano, normal, diferente al que se le murió previamente con una enfermedad metabólica o degenerativa, saldrá embarazada de nuevo.

 

Le dijo además Francisco a Isabel, que Daniel lo necesitaba y que él como padre responsable, debía atender sus necesidades en la época cuando mas vulnerable se encontraba.

 

Cuatro mejillas brillaron con el reflejo de la luz en las lágrimas que brotaron. En el varón, por la pérdida de un amor deseado; en la mujer…, por la pérdida de una batalla.

 

El cielo pareció compadecerse de ambos, al enviar los truenos, los relámpagos, que ocultaban aún más  los amantes dentro del automóvil, que en una época previa al papel ahumado, era éste sustituido por el empañamiento derivado de la respiración sobre el vidrio enfriado por el torrencial aguacero.

 

Siguió el silencio por un largo rato, hasta que ella dijo,

 

-  "Bueno…, llévame a la casa". Solicitud a la cual el varón, contrito, obedeció.

 

- "Otra vez abandonada Isabel. Otra vez despreciada" – se dijo. – "Dios mío que te he hecho".-

 

Palabras que significaban la sentencia para Francisco.

 

Palabras que significaban la sentencia de una juez neurótica, narcisista, un hueco negro en el universo de la vida, puesto que siendo en realidad tan bella según su propia estimación, era dejada de lado; una manifestación sublimada de su complejo de inferioridad. Palabras que traducidas, como otras tantas veces previamente pronunciadas, decían:

 

--"Me las pagarán ustedes: Elba, Gilda, Roberto, Mercedes, Marita, Francisco, me las pagarán, ya verán…," y el sufijo vulgar de la oración se le atragantaba en la garganta.

 

Gilda, Roberto y Marita ya habían comenzado a pagar.

 

Francisco parecía habérsele escapado, - pero la vida apenas comienza – se dijo.

 

Ella era quien abandonaba… no joda! Nunca más sería ella la abandonada... Nunca más en la vida.

 

– "Y este pedazo de coño… Francisco, me va a abandonar por la gocha escuálida esa… ¿solo porque tiene un hijo de él? Como si yo no pudiera darle un hijo y hasta mas bello que el pendejo ese de Daniel. No jooooodaaa! Maldito seas… Bueno me entrego a Dios. Ya Dios decidirá. - Me entrego a tu voluntad. Ya habrá algo que hacer."

 

Siempre invocaba a Dios. Como invitándolo a ser su cómplice. Típico comportamiento "Centro-del-Universo".

 

 – "Dios es mi aliado JA!. Todo el que se meta conmigo, no sabe con quien se mete. Con Dios y conmigo. Que molleja! Apriétense el cinturón que los voy a meter en cintura.  Dios y yo los vamos a meter en cintura, para que se jodan!". -

Tomándose atribuciones divinas pensó: "Y a los  que me ofendieron, los que me abandonaron, los guardaré en la oscuridad de mi mente, para el juicio del gran día"(2)

La separación de Francisco, fue aparentemente seguida de un período de luto; luto aparente, cuando era en realidad frustración por no haber podido en este momento alcanzar su meta. Su meta, proveerse de un sustento a través del profesor para poder explotarlo y obtener lo que ella necesitaba para si misma. Ya que su padre no lo había hecho. Ya que su padre no había podido. Ya que su padre, pobrecito él..., tiene tantos hijos..., nunca podrá.

Elba, su madre biológica, también debía pagarle por el abandono al cual la sometió.

 

Cuando Isabel vislumbró que la relación con Francisco se encontraba endeble, comenzó la campaña de solicitar ver a su madre biológica. Le dijo a su amante que necesitaba conocer a su madre. Que necesitaba confirmar lo que su padre, Mary y otros miembros mayores de la familia le habían manifestado sobre el comportamiento de su madre. El haberla abandonado al nacer.

 

Dudaba que eso fuera cierto y se escudaba en la idea que una "parturienta-niña" cualquiera, quizá hubiese actuada en la misma forma, buscando la forma de desprenderse de una situación que la marcaría para toda la vida, máxime cuando ello era producto de la relación con un hombre bastante mayor que ella.

 

Finalmente encontró a su madre en Caracas. La localizó. Demostrando su fuerza de voluntad y su casi obsesiva capacidad para obtener lo que se proponía, algo que en el futuro sería lo que le permitiría reconquistar y luego despreciar a Francisco…, - alguien por otro lado fácilmente conquistable dado el interés que siempre tuvo por ella y que el tiempo no hacía disminuir, a pesar de todas las conquistas que pudo tener en el ínterin... Y tomar la venganza planificada.

 

Éste financió su viaje a Caracas y perdió contacto con ella por varios meses, lo cual facilitó la aparente reconciliación con Marita.

 

Elba había acogido a Isabel como una hija pródiga; le había preparado un cuarto para ella, con un lujo al que nunca antes había estado expuesta. Le había comprado ropa y le había buscado trabajo como secretaria, muy apropiado por su  experiencia. La había llenado de atenciones y le había presentado dos hermanos varones que ella no conocía así como a su esposo, un ex – cura español con mucho dinero y heredero de mayores bienes.

 

Antonio, mucho mayor que Elba, se desvivía por ella, a la cual proveía de todos sus caprichos y hasta le permitía saliera a parrandear para que ella "pudiese cubrir las necesidades sexuales, que él su esposo, no podía complacer, por viejo que estaba".

 

 – Isabel dixit - sin detenerse a considerar, o mas bien vengándose de ella por el abandono de que la hizo objeto al nacer, - el tamaño del daño que tal afirmación desdecía de la conducta de su madre, fuese o no eso verdad. Y que consciente o inconscientemente la clasificaba a ella como su comportamiento demostraría en el futuro..., como una hija de puta.

 


Mesalina tituladaO quizá poniendo piedras en el camino del comportamiento que ella misma llevaría a cabo en el futuro. Un comportamiento de meretriz de alto nivel. Exigiendo pago por favores entregados disfrazados de amor. Mesalina con título universitario.

 

Isabel se escudó en una supuesta conversación con un jesuita, donde éste le decía que se alejara de ese maligno personaje, su madre, para justificar su posterior comportamiento, cuando en un arrebato de rabia histriónica - fingido arrebato de rabia, porque es mentira que ella quisiera reconciliarse con su madre biológica; ella quería vengarse del abandono del cual fue objeto como recién nacida; ella quería fingirle un amor incondicional a su madre, para luego abandonarla, tal como hicieron con ella - Tomó entonces todos los regalos que su madre la había hecho y los arrojó por la ventana del apartamento, conservando sólo aquello que ella misma había llevado.

 

Aquel vestido amarillo y negro que semejaba la piel de una serpiente y que tanto resaltaba sus formas, aquellos jeans que destacaban sus posaderas de ensueño y aquellas blusas que a duras penas ocultaban sus senos redondos y firmes; naturalmente el maquillaje con el cual cargadamente resaltaba sus pequeños ojos indianos y la canana de lápices de labios que requería para destacar su arma mas poderosa en su cara, la cual en una sociedad mas previsiva requeriría de empadronamiento, permiso de porte o certificado de bondad…, su boca. Esa boca que adoraba Francisco y que no se cansaba de besar. Esa boca que no pronunciaba para él palabras soeces; y que experimentadamente brindaba caricias extenuantes hasta la empuñadura de su río, que al desbordarse provocaba ruidos de tormenta en la habitación que compartían dejaban sus cuerpos extenuados. La cama generalmente cambiaba de lugar dado el fragor y la fuerza de los embates de esa ménade, que hacía de él un surtidor

igual al géiserold faithful "Viejo Fiel" del parque Yellowstone..., para beneplácito de ambos, y para sufrimiento de los vecinos del piso inmediatamente inferior de aquel apartamento de las afueras de la ciudad. Se amaban con una fuerza tal que pereciese siempre que fuera la primera y la última vez que lo fuesen a hacer. En el intermezzo, el vapor de agua se desprendía de sus pieles en forma de nubes, por acción del frío del aire acondicionado, dando idea del calor recientemente generado por ellos. En Francisco esa acción era producto de su amor, deseo y naturaleza. En ella..., la inversión para el futuro.

 



(1) Placer morboso por el dolor ajeno.

(1) Pico de hormona lúteo estimulante, que favorece la ovulación.

 
   
 
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