apocalipsis conyugal
  Capítulo VII - Explicando el amor y el desamor
 

 

La vida es corta, el arte imperecedero, la ocasión instantánea, la decisión..., difícil, experimentar..., peligroso.  Hipócrates.

Isabel reaparece con una carta y conociendo sus creencias religiosas le incluye un rosario pequeño en la solicitud que le envía a Francisco, por ayuda para regresar de Caracas, desde la casa de su madre biológica.

 

Después de abandonarla.

 

Después de su venganza.

 

Tenía 20 años entonces.

 

Obtenido el dinero, siguió el regreso y el re-encuentro, sin mucho preámbulo terminaron en un hotel para una exagerada sesión amatoria que duró  hasta bien entrada la noche, destruyendo con ello las publicadas estadísticas que señalan que los encuentros amorosos duran entre 11 y 20 minutos.

 

Francisco preocupado porque era la primera vez que se alejaba, fuera de horas inocentes, de la casa conyugal en meses. Ella tranquila y esperando que éste se decidiera a invitarla a quedarse con ella. Pero Francisco estaba dispuesto a frenar su bestia interna e intentar continuar con sus obligaciones, placenteras a ratos cada vez más cortos, con Marita y en favor de Daniel.

 

Viendo esto, Isabel decidió retirarse totalmente, en espera de una firme decisión del médico. Este tardaría en hacerlo más de 7 años. 

 

Después de despedirse de Isabel, Francisco trató de dedicarse mas a Marita, pero ella lo espantaba con su actitud, quizá demasiado herida para perdonar, se dedicó a imposibilitar la vida conyugal, buscando también una separación beneficiosa para ella, demostrando de hecho su falta de amor.

 

Su forma de exigir, más que de solicitar lo que necesitaba y su manera de actuar en provecho propio, sin importarle los gastos en los cuales Francisco incurría.

 

Gastaba rápidamente los productos para la alacena del hogar, repartiendo entre sus parientes la compra del supermercado, exigiendo el ajuar mas costoso cuando salían de compras, organizando las fiestas de cumpleaños a Daniel con la piñatería mas cara de la ciudad, no para agasajar al niño, sino para hacerle creer a sus parientes que "El Doctorsh", --- tal como sonaba la palabra con el acento andino del Táchira que ella pronunciaba y que en alguna ocasión Francisco escuchara como música en sus oídos,--- tenía mucho dinero y por eso vivían en ese lujoso apartamento alquilado. El cual, ella con arrogancia y orgullo, hacía creer a todos que estaba a su nombre, que su "doctorsh", su esposo,  - todavía legalmente casado con su primera esposa,- se lo había regalado.

 

Pero desatendiéndole excepto por las comidas y llamándole "maldito viejo" en los frecuentes pleitos por reclamos que aquel se atreviera a postergar o negar, sin acordarse entonces a los 23 años que alguna vez llegaría a los 40. La edad de él entonces.

 

Como en la ocasión en la cual solicitó una secadora  de ropa y al no recibirla de inmediato, llenó el lujoso apartamento hasta las ventanas con ropa mojada, para que fuera vista por todos los vecinos, a sabiendas del rechazo que Francisco tendría ante semejante suburbana vista.

 

Los desesperados esfuerzos que obligaban al galeno a evitar el abandono, quizá consecuencia también de alguna situación vivida durante su infancia, finalmente le hacían complacer a la demandante Marita, quien en esta escuela aprendería cuan demandable sería Francisco en el futuro y cuan apropiado sería el diploma de Abogada que el mismo le ayudaría a obtener y le entregaría en acto especial de grado, con la venia del rector de la universidad donde él enseñaba.

 

Esto los llevó a la separación, la cual duraría algún tiempo.

 

Pero mas tarde Francisco insistió en su camino autodestructivo con Marita y continúo manteniéndola, si bien en otro apartamento, hasta que se graduara de abogada.

 

Entonces, suponiéndola mas madura y creyéndola capaz de compartir con él el proyecto de la familia común, la invitó a vivir juntos en el apartamento que él habitaba.

 

Pero Marita, tampoco estaba planeando compartir su vida con el doctor, sino aplicarle el Código Civil, reclamando el mito de la  vida en común, cuando ésta no había existido; sólo en cortas ocasiones ellos compartieron techo ya que el resto del tiempo, el profesor se limitó a mantenerla a ella en un apartamento alquilado donde la visitaba, creyéndose con derecho de pernada, el cual de hecho sin exigirlo..., se le ofrendaba,  por el pago que hacía de todos sus gastos.

 

- "Esto es para que cuando estés bravo de acuerdes de mí. Ja!, Ja! Ja!" – Le decía con gran seguridad de haberlo satisfecho, cuando terminaban de hacer el amor. Y es que Marita sabía como hacerlo feliz en el sexo, probablemente mas por intuición que por escuela, ya que el himeneo que aconteció aquella noche de enero, - solo tres meses después de haberse conocido - fue escandalosamente colorido.

 

Esos gastos que realizaba por el bienestar de Daniel al principio y de Daniela después. Daniela, la bella niña que ella le solicitó tuvieran como pacto de un futuro bienestar de familia unida lo cual no fue mas que una segunda beca de mantenimiento para ella, trampa en la cual el ansioso hombre cayera también, empeñado y esperanzado en que su resolución edípica finalmente se cumpliera. La niña que Francisco quiso entrañablemente y que luego Marita lo alejara de ella para que luego solo pudiera quererla en extrañas ocasiones. Separado. De lejos. Sin poder verla, aconsejarla, quererla, enseñarla, tocarle el piano y cantarle como acostumbraba hacer con la recién nacida, su "muñequita linda, de cabellos de oro, dientes de perla y labios de rubí"..., la canción que siempre le cantaba. Como hizo con su primera hija, quien siempre disfrutó de su amor filial por muchos años y aún adulta. 

 

Engolosinada con la idea de aplicarle el Artículo 767 del Código Civil, Marita arreció con la campaña de pleitos enloquecedores, que no respetaban ni la presencia de los niños, ni la presencia de los vecinos. –"Te voy a hacer la vida de cuadritos" – le dijo.

 

Con frecuencia Francisco tenía que encerrarse en su habitación y colocar obstáculos para evitar que ella entrara, previniendo así que ella por su rabia, no fuera a agredirlo, precipitando la tragedia.

 

Esto ocurrió, entre pleitos y reconciliaciones, hasta el día en el cual el médico regresó tarde a su casa luego de haberse entretenido en la de su madre, en la ocasión de que ella y su hermana estrenaran un equipo de VHS, por lo cual entre la conversación y la película que tocaba el tema de un amor mas allá de la muerte, lo cual a éste le parecía un imposible ahora en la vida, si se comparaba con el de la desagradecida mujer que lo esperaba en su apartamento, motivo por el cual ni siquiera llamó para informar de su tardanza. Cuando llegó, entró y cerró la puerta del apartamento, mientras de soslayo veía la presencia de la gocha en la sala; al terminar de voltear, sólo sintió, sin previo aviso ni mediar palabras, el golpe que con el puño cerrado le propinó la primera abogada que él graduó, sobre su ojo izquierdo,  el cual le hizo trastabillar y casi sin conocimiento, ciego del golpe y de la rabia se le fue encima a la agresora. Esta rápidamente huyó hacia el cuarto del fondo donde descansaban los niños, quienes ante los gritos e insultos que salían de ambas gargantas, despertaron.

 

Cuando Francisco vio el estado de nerviosismo de Daniela, quien temblaba como una hoja en la lluvia, la tomó en sus brazos y la calmó y le dijo:

 

-  "Tranquila mi muñequita linda..., bella..., preciosa…, yo no voy a permitir que tú también vivas y sufras todos los sinsabores, pleitos y rabias que ha sufrido Daniel…, toda su vida, quien ni siquiera una Primera Comunión o unas vacaciones armónicas ha podido pasar alguna vez; tu madre…, pobre de ella…, no tiene remedio. Quizá es mi culpa también, por esperar de ella lo que no puede dar. Está mal hecha para mí. No podemos vivir juntos, así que este experimento que realicé para intentarlo por última vez, y el cual no tiene ahora ni siquiera 4 meses, también fracasó."

 

Esto por encima de los gritos e improperios que la vociferante abogada profería, sin importarle los hijos, los vecinos o la mano ensangrentada de Francisco quien se la había herido al golpear la puerta de la habitación, para evitar golpearla a ella.

 

Se encerró en su cuarto, desoyendo los insultos que Marita dando a demostrar su origen y mala educación, continuaba profiriendo.

 



ein BildAl clarear el alba, tras un sueño incompleto, irregular y lleno de pesadillas donde mujeres vampiros con grandes dientes afilados, lo perseguían y él a duras penas lograba escabullirse,  entre insultos y amenazas de despojo, abandonó "voluntariamente" el "hogar", para beneplácito de la abogada, quien ya se veía como dueña absoluta de ese bien, producto de tantos años de estudio y trabajo de él. Del hombre que se había enamorado de ella, la había protegido y querido y la había ayudado a levantarse en la escala social, cosa que debieron haber hecho sus progenitores, pero que no pudieron por su incapacidad económica. En su lugar lo hizo este rescatador con complejo de caballero andante, quien adicionalmente le había regalado  dos hijos preciosos; los hijos mas bellos del mundo! Los cuales no estarían ahora con él.

 

El apartamento que ella creía propio de él, en realidad estaba alquilado. Pero en caso de haber sido de su propiedad, el derecho aplicado por jueces mal informados, prejuiciados, muy ocupados o ciegos ante la verdad y protectores de mujeres de buena fe y mas comúnmente, de mujeres abogadas de mala fe, indistinguibles por no presentar un fenotipo distintivo, aparente, obvio..., los llevaría a aplicar el inconstitucional e hipócrita artículo octavo  de la LOPNA, "el interés superior del niño" el cual en el fondo lo que dice es "el interés superior de la mujer".

 

Algún juez, alguna vez, aplicando su capacidad para el control difuso de la ley, eventualmente fallará a favor del varón evitando lo que habitualmente ocurre. El despojo de los bienes del varón. A ese varón quien anhelando una vida en común armónica y proveyendo para su crecimiento personal y profesional, quien la había convertido de secretaria en abogada, ahora que estaba todo culminado, ya no le era útil y podía ser arrojado a la basura.

 



 

 
   
 
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