apocalipsis conyugal
  Capítulo X - La bestia te da, la bestia te quita.
 

Cachos. Los trofeos bien ganados del lascivo o del demasiado entregado, que se reciben indirectamente a través de la esposa o de la amante. Una expresión indicativa de que un nuevo pene se ha interpuesto en la relación de la pareja. El cacho del amante de ella. Debería expresarse en forma singular. Como aquel otorgado por aquel piloto de la marina mercante y del "marielito" que se la daba de médico. Como aquel entregado por "el secuestrado", seguramente auto secuestrado, que aquella "diente pelao" conociera en un seminario de autoayuda, mientras su marido cuidaba al hijo de ambos.  Como aquel recibido de algún compañero de estudios de la pajarita abogada que buscaba nuevos genes para sus ya muy variados descendientes.

En el informe Kinsey de mediados del siglo pasado, habla de un 30 % de infidelidad femenina.

 

Pero eso fue en los años 50´s... en el siglo XXI Penélope termina de tejer en una noche y estará dispuesta la mañana siguiente.

 

Pretendió enseñar esta felicidad, - percibida como tal entonces,  ignorando lo efímero de la misma - a sus hijos mayores y sus hermanos, solo para despertar en ellos alarma de ver cuanto había desmejorado su estatus al vivir en esa casa, en ese pueblo. Pero estaba tan feliz, que solo se limitó a mejorar constantemente aquella casa alquilada, con la idea de que cada mejora era para su propio beneficio y se propuso la meta de comprarla.

 

El médico parecía estar en el cielo…, recién casado con quien él creía era su mujer soñada, una resolución edípica.

 

Ella, no obstante, solo estaba disfrutando de su logro, obtenido a través de su maestra manipulación.

 

No pasó mucho tiempo antes que ella comenzara a implementar su acoso psicológico, su acoso moral, con el único propósito en mente de salir de Francisco, demostrando el engaño al cual lo había llevado con las trampas del amor fingido.

 

La tarea se implementó sutilmente, paso a paso, por cuanto primero tendría que convencerlo con llantos histriónicos y reclamos altisonantes a que todo lo que tenía fuera pasando a sus manos, al mismo tiempo que comenzaba a alejarse de sus requerimientos sexuales.

 

Lo primero era hacerle pensar que era su propia idea el legitimar a su hijo bastardo. Lo convenció de que el apellido de los hermanos debía ser el mismo.

 

El galeno orgulloso de tener otro hijo, así no fuera propio. Ah! pero era de ella, de su amada hembra y se dejó convencer. Se dejó convencer, sin vislumbrar la trampa legal que esto representaba; legalizaba un inexistente concubinato por mas allá de los 8 años de edad de su hijo y la convertía a Isabel en la concubina oficial de Francisco.

 

Luego tendría que buscar la forma de hacer que los bienes propios habidos previos al matrimonio pasaran a ser comunidad conyugal.

 

¿Qué hacer? A esto contribuyó también la demanda de Marita. Isabel lo convenció, que la casa de los Andes, podría ser reclamada por Marita y que convendría ponerla a nombre de un tercero, hasta tanto pasara la amenaza.

 

Cosa incierta, puesto que él ya estaba cumpliendo con la demanda de aquella,  - obligado por el Tribunal de Protección en oídos de cuyos jueces no cayó en cuenta el hecho de que Francisco siempre había mantenido en casa aparte a Marita y a sus hijos, por tanto la demanda no era necesaria -

 

"Tengo que insolventarme. Debo vender todos los bienes. Marita se quiere quedar con estos en base al informe social, según me alerta Isabel. Menos mal que cuento con ella. Anachosj”piiáh= tu eres bonita, en Wuayú." – Le confiesa a su diario, el crédulo, ingenuo-rayano-en-lo-tonto profesor.

 

 

- "Los hombres si son tontosss" -  siseaba Isabel para sus adentros, sin acordarse, sin considerar, que el verdadero éxito es el logrado con la honestidad, que además serviría de ejemplo a sus hijos. Y que la deshonestidad, al ser descubierta por algún rescoldo de nobleza en alguno de ellos, llevaría al rechazo de una madre descubierta como tal, con la consecuente confusión de esa mente en formación.

 

 

¿Como se sentirá ese adolescente y ese niño, al saber que su madre fue, es y siempre será inescrupulosa y ladina, ladrona con birrete e indolente, tramposa,  indecente y engañosa? ¿Asumirán un "anti-roll" o la imitarán?

 

 

- "Y especialmente tonto, éste..., Dios me escuchó" - mientras contorsionaba mas que diariamente su cuerpo sobre el de él, debajo del de él, al lado del de él, dejando el Kama Sutra como un libro de Introducción a la Sexología, y extrayéndole escandalosamente toda la fuerza reproductiva que poseía. Sus naturales feromonas incitaban en el hombre la producción de tantas sexhormonas, que habría valido la pena un método para conservarlas y promover el uso farmacológico de las mismas, mientras como consecuencia..., la adicción por ella se incrementaba en él.

 

Al comprar de nuevo de manos de ese tercero involucrado en la venta innecesaria, el bien pasó a ser de comunidad conyugal. Un bien que había estado en manos de la familia de Francisco por mas tiempo que la edad de la maligna, maquiavélica abogada.

 

Finalmente, mediante la técnica de premio y castigo, Isabel convenció a Francisco de la conveniencia de poner esa casa a nombre de los hijos de ellos, por cuanto todos los demás ya tenían casa o habían demandado.

 

El ingenuo varón, ciego a los consejos y sordo a los timbres de alarma que sonaban en la parte razonable de su cerebro, - obnubilado por las trampas de clítoris, mamas, labios y nalgas que Isabel le colocaba, junto con la filatería por ella expresada, ese tropel de palabras ensartadas por la boca embaucadora entrenada para esquilmar y el palabrerío fingido de que él era el amor de su vida y de que ella nunca se habría casado para divorciarse, - entregó todo, con la esperanza de conservarla a ella, sin imaginar la ganancia que hubiera sido perderla entonces.

 

La locura invadía ya su mente. Los soliloquios que intentaban justificar la mala acción de la abogada, aparecían constantemente mientras viajaba a atender sus pacientes.

 

"Ah! Pero ahí estas, Error".

 

"Tú crees que son tuyas esas tetas".

 

"Tú crees que sus nalgas redondas y trigueñas te pertenecen. Tú crees que esos labios son tuyos y que los besos que te darán esos labios son la expresión de su amor. Pero no…. No son para ti, tonto, bobo, estúpido, idiota, retrasado mental del amor. NO! Son para tus hijos".

 

"Ella, la hembra-taz, sin saberlo sabe, que la única razón de su vida es tener hijos. Para protegerlos, con un padre responsable... Tú. Para que sean especiales, hijos de un coño de madre. Tu. Para que sean inteligentes, hijos de un gran re-contra-tonto-útil-sostén-de-brujas. Tú".

 

"Tú crees que te la conquistaste. No. Ella te escogió, para que fueras el padre ideal de sus hijos. El que tenía la mejor  melodía en el canto. El que escribía más. El que dibujaba mejor. El más habilidoso en la escultura. El más inteligente... Para todo, menos para escoger esposa. El más estudioso. El mejor poeta. El que tenía más reales. El de mejor y más activa e incansable, dotación sexual. El que tenía un salario demandable. El mas….El mas… El mas….tonto y manipulable. Como el padre de ella en sus manos. Porque esa es la función instintiva de la madre. Buscan los mejores genes para sus hijos. La que no hace eso, es la que provee de heces a la humanidad". 

 

- "Viva la astuta!

 

- Viva la maquiavélica!

 

- Viva la narcisista-histriónica!

 

- Viva Isabel!"

 

Ella es quien realmente protege a la Humanidad. El mundo es de los audaces Carujo...

 

- "Carajo!"-

 

"Así que no te quejéis guevón". – le gritaba el imaginario saladillero que Francisco tenía en su mente, anidado allí desde la época que viviera en la Calle Pascualito (1) a los dos años de edad, - ya medio loco con todos los problemas, todas la demandas, los abandonos, los vejámenes y los despojos legalizados por las abogadas-bestia.

 

-- "Dale gracias a Dios que te ha permitido diversificar tu descendencia en cuatro mujeres extraordinarias."

 

--"Marica, pendejo, guevón! No te quejeis! – Vocifera la conciencia del galeno -, ya loco y medio, oyendo voces desde adentro de su cabeza, mientras discutía con su imaginario interlocutor saladillero, orillero, grosero, lapidario.

 

Entretanto otra voz más educada, más serena, más amigable, más condescendiente, más tranquila, mesurada y armónica, mas inteligente le decía, por encima de la barahúnda desatada por el anterior.

 

- "Consciente de todas las siempre deliciosas acciones que nos llevaron a la progénesis, nos permitimos disfrutar orgullosos y agradecidos de los productos de los amores creados, sin que las consecuencias tengan la menor importancia. El precio a pagar es nimio por esa oportunidad celestial, que pocos hombres tienen y la cual ninguno se atreve a buscar conscientemente. Dale gracias a Dios, que a través de ellos te perpetuarás en el tiempo y en el espacio por venir, a través de tus hijos bellos, inteligentes, grandiosos, amorosos, adorables, extraordinarios también, derivados de esas madres."

 

Esas madres:

 

La primera tan solo un poco inteligente, pero bella y buena; le dio la hija y el hijo, mas bellos de la tierra.

 

La siguiente, muy elegante como la Barbie de Mattel, que impresionara todos tus sentidos, pero bruta, indolente y despadrante; le dio otra vez el hijo y la hija, mas hermosos del Planeta.

 

Esta otra, mala, mala, MALA, ¡MALA!, especialista en bastardad, pero tremenda hembra con habilidades de meretriz, una ménade, una sacerdotisa de Baco, que le hizo disfrutar hasta la saciedad y hasta el hastío, hasta el odio, casi hasta el crimen, hasta el rechazo, hasta el olvido, hasta el perdón, hasta la indiferencia, hasta la pena ajena; le dio en esta oportunidad el hijo mas hermoso e inteligente del Mundo, del cual La Medicina se sentirá algún día orgulloso, siempre que ella  no lo destruya.

 

Y finalmente, la de la Pomona, otra buena, buena..., pero muy dependiente, muy estirada, muy desapasionada, con exabruptos temperamentales y ataques de celos injustificados. Dependiente. Pasivo agresiva. Nada atrevida. Nada aventurera. Impositiva de responsabilidades. Con escaso interés por el sexo y su comportamiento de mujer casada al mezquindarle el tiempo compartido por sus temores y su imposición de obligaciones. Le dio otra vez el hijo más extraordinario de todo el Orbe. Ella, con la cual él cifraría sus esperanzas futuras con la letra de la canción Peregrinar en su mente: "Ay..., que camino largo para encontrarte(2)

 

El sueño lo vence, pero debe llegar a la próxima estación de servicio, donde descansará una media hora antes de continuar el viaje.

 

De nuevo sueños lúcidos de advertencias salen de la cabeza del galeno. El automóvil va en la carretera a alta velocidad entre un pueblo llamado Francisco hacia un pueblo llamado Victoria.  La entrada de Montero está cerrada.

 

"Peligro, falla de borde, precipicio al frente".

 

"Peligro caen rocas". "Resbaladizo al humedecerse". "Cruce de ferrocarril"

 

"Peligro". Pasa esta señal.

 

"Peligro". Pasa esta otra apenas visible por la velocidad que desarrolla.

 

"Peligro". Apenas si ve ésta.

 

"Peligro". Un poquito clara, casi nada.

 

"Nuevo error adelante". Señal que aparece en un aviso de neón refulgente y titilante. De nuevo sigue sin frenar pero a velocidad mas reducida.

 

Tiene una guitarra en las manos..., - cosas del sueño..., incongruentes..., manejar y tocar la guitarra...,-  en la cual intenta interpretar la canción "Luz al final del túnel" de su propia inspiración. Las cuerdas no suenan. Está rota la cuarta. No puede afinar la prima.

 

- "Ya! Ahora si está jodido" – Se dijo Isabel. "Tendrá que continuar con su peregrinar, en la búsqueda de la mujer soñada."

 

– "La figura del usufructo, en la cual este pendejo viejo marica, cree que se asegura la casa de por vida, no vale ante ningún Juez de Protección. Lo acabo de aprender en las clases del postgrado en Derecho Procesal Civil, que este tonto útil me paga".

 

En la mayoría de las culturas, la mujer atrae el varón por su belleza como principal atributo, mientras que la mujer es atraída principalmente por los recursos materiales con los cuales el hombre cuenta. Así que en la mayoría de las culturas el ideal de hombre para la mujer, se basa más en lo material que en el amor.(3)

 

 

- "Se jodió. Ahora que se vaya para la misma mierda" -.

 

 

"Ahora vamos a ver quien abandona a quien. Ja! Ja! Ja!"



Isabel, la pecadora, había conquistado a Francisco, además de su aparente inteligencia y atributos físicos, por el  apoyo incondicional que fingía prodigarle en esa época tan necesitado como se encontraba él entonces. Y en parte por su lenguaje cuidadoso y alejado de la vulgaridad. Ahora, ella utilizaba cada vez con mayor frecuencia, casi a diario, la terminología soez, -- lenguaje que anteriormente, se cuidaba de usar, a sabiendas que no eran del agrado del doctor. Con ello demostraba que era su forma habitual de hablar, su origen orillero, de arrabal. El sabía de ese origen, pero no le importó, esperanzado en el crecimiento personal y espiritual de ella a su lado. Tal era el pensamiento del insigne caballero rescatador de princesas expuestas al infortunio.

 

 

Por segunda y sucesiva vez en su vida se quedaba sin una mujer con quien se cruzara en determinada esquina de la ciudad. Su complejo de caballero andante, al rescate de la princesa, lo traicionó una vez más.

 

 

El sistema premio-castigo y el acoso psicológico continuó por largo tiempo, - puesto que Francisco, dadas las facetas fronterizo-dependientes de su personalidad, en la cual existía un desesperado esfuerzo a evitar la separación a toda costa -, solo sirvieron para prolongar la agonía de este paciente terminal, su matrimonio; cuya eutanasia se había proyectado aún antes del mismo, aún antes del re-encuentro.

 

 

Se había proyectado aquella noche lluviosa, cuando Francisco se había despedido de Isabel para quedarse con Marita y con el hijo de ambos, Daniel.

 

 

"Yo quisiera saber cual es la ventaja de un matrimonio que me confisca todos los bienes habidos previo a él, me impide hacer nuevas adquisiciones, por cuanto me atemoriza incrementar esta sociedad sin futuro,  me limosnea el sexo ya que el amor no se siente y por último me quiere robar la autoestima con el maltrato diario y el menosprecio. Anoche me masturbé; hoy se me acerca con un ronroneo que yo creo señal de un buen coito, pero al tocarme el pene, por supuesto fláccido en vista de la actividad de hace unas horas y mis vesículas seminales  vacías, se voltea y me deja con las ganas. Le digo, al cabo de un rato de cavilar:

 

 

- "Con cual comparas el mío que ya no te gusta";

 

 

- "Con ninguno porque yo nada más tengo relaciones contigo" contesta sin vacilaciones la maestra en manipulación.

 

 

 "¿Miente? Debo creerle para ser feliz. Pero no hace ningún intento por conciliar. Miente..., concluyo. Me levanto y digo:

 

 

- Quien se va para Maracaibo soy yo, a seguir "pelando bolas", pero allá". -

 

 

"Ayer, con toda la intención de que descansara ella de la cocina, me puse a preparar dos lisas rellenas, envueltas en hojas de cambur, un experimento culinario de mi parte. Ya cuando estaban casi listas, se pone a preparar pollo frito, mandándome a la mierda delante de los hijos, con el argumento de que ellos tenían hambre, no les gustaba el pescado y a ella ese preparado le daba ganas de vomitar. Mis ganas eran las de tirar todo al piso, pero en cambio las envolví y las guardé en el congelador. Me comí un pedazo de pollo que tenía congelado en la nevera y un pedazo de pan que había comprado ayer, en previsión de un desplante de estos. En la noche…, otra vez pan con "diablitos". Vuelvo y pregunto, ¿cual es la ventaja de este matrimonio despojador, controlador, despreciativo y degradante? Y sin embargo, cuando entro al baño, observo todo arreglado, mis zapatos libres de hongos y totalmente limpios, cosa que ella misma hizo ayer. ¿Consecuencias de la educación de su madrastra Gilda? Mi confundida mente la perdona y no la termina de odiar."

 

Le confiesa Francisco a su diario.

 

Al lograr lo que creía irrealizable e idealizado, el matrimonio con Francisco, llevó a Isabel al narcisismo maligno cuando agregó al mismo crueldad, sadismo y odio, gracias a su súper yo desintegrado.

 

Isabel no le permitió conocer las siete u ocho hermanas del placer, mucho más hermosas que el placer mismo, pero del cual se derivan: la paz, la alegría, la atención, la compañía, el respeto, la esperanza y el amor.

 

No le dio a conocer la paz que él anhelaba...; no le mostró la alegría que esperaba...; le mezquindó las atenciones...; le confiscó la compañía...; le esquilmó el respeto..., le quitó la esperanza..., y le mató el amor... Y por encima de todo, le arrebató la confianza. La confianza de que alguna vez con ella o con otra pudiera él tener una vida armónica en compañía, hasta el final, no apocalíptico de sus días.

 

Le enseñó más bien un pecado no tipificado. Un delito no codificado. Un infierno no definido. Donde ahora el moraba.

 

La bendición recibida en el amor de Francisco, la convirtió ella en una maldición para toda la familia.

 

La personalidad demoníaca está descrita. (4)

 



(1) Calle del viejo Saladillo, frente a la Basílica de San Juan de Dios, que ahora ocupa el Paseo Ciencias, en Maracaibo.

(2) Canción de Alfredo Sadel

(3) Buss, D.M., 1994: The evolution of desire. Basic Book. New York.

(4) Carter, J.: Gente Nefasta. McGraw-Hill Co., 2003.

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