apocalipsis conyugal
  Capítulo XII - El acosador es ventajista y aprovechador.
 

En una sociedad primitiva, este comportamiento llevará a la muerte de la hembra descarriada. En una civilizada existe el Derecho y se podría intentar una demanda civil por parte del cónyuge afectado por dolo y acoso moral.

 

Pero la ley está escrita de tal forma que lo hace poco menos que imposible.

 

Primero la simulación, ya que las ventas del bien fueron simuladas, es muy difícil, prolongada y costosa de probar.

 

Segundo, el dolo envuelto en las transacciones de compra–venta de inmuebles y muebles, que Isabel le hizo realizar al "débil jurídico" de su  esposo, no es sostenible ante la ley por cuanto ningún juez creería que sean compatibles, un doctorado, con la magnitud de la ingenuidad, fronteriza con la idiocia, que se congregaron en las acciones del profesional casado con la maligna abogada.

 

Los jueces toman en cuenta la edad, sexo y condición de la persona, (1)  para decidir si hubo dolo y también descartan el temor – el Código Civil nada dice del amor - reverencial como causa de dolo. La ley obvia el hecho, que la tortura es capaz de hacer a cualquiera realizar acciones en contra de su voluntad. Y peor que una gota de agua eterna sobre la frente inmóvil, - esa famosa tortura china, - es la voz de la mujer amada implorante o vociferante, indiferente o insultante, en solicitud de   complacencia. Esto es acoso moral.

 

Pero el Código Civil  establece que un contrato no es válido si tiene vicios de consentimiento, lo cual es tan antiguo como el Derecho Romano.

 

La venta de un bien propio del galeno a un tercero y luego la venta a los hijos de esta abogada maquiavélica tiene a todas luces vicios de consentimiento. Porque todo el consentimiento se basaba en la esperanza de una vida comunitaria conyugal "hasta que la muerte los separe".

 

Por eso Francisco invirtió todos sus bienes propios y el producto de la venta de un bien inmueble que poseía en Maracaibo, en esa casa de los andes, junto con todas las ganancias que había obtenido por su trabajo durante los últimos años, incluyendo los pagos derivados de sus prestaciones sociales y sus exiguos ahora gracias a las demandas, sueldos y salarios.

 

En fin todos los haberes que podrían asegurarle una vejez tranquila, los dejó en manos de esta nefasta persona en la creencia de su cínico amor. Habiendo vislumbrado la posibilidad del divorcio, obviamente, Francisco nunca hubiera consentido a realizar estas transacciones.

 

Pero Isabel actuó de mala fe y dolosamente. Lejos estaba en su mente pasar el resto de sus días viendo envejecer al hombre que la sacó de la miseria donde la había llevado su vida signada por el rencor y la venganza.

Donde la confinaran bajo el cuidado del dragón que llevaba dentro de su ser. De su mente.

 

El error de hecho produce la anulabilidad del contrato cuando recae sobre la cualidad de la cosa o sobre una circunstancia que las partes han considerado como esenciales o que deben ser consideradas como tales en atención a la buena fe y a las condiciones bajo las cuales ha sido concluido el contrato. Es también causa de anulabilidad el error sobre la identidad o las cualidades de la persona con quien se ha contratado, cuando esa identidad o esas cualidades han sido la causa única o principal del contrato.(2)

 

Y es que Francisco había realizado estas transacciones con la idea en mente de que la figura del usufructo le aseguraría el disfrute de la casa de los andes, donde ahora la pareja vivía, por lo menos durante su período vital, al mismo tiempo que protegía el bien, del reclamo de otros interesados una vez que el faltare, en beneficio de los hijos de ambos.

 

Además, lo estaba haciendo con la persona que él creía que le amaba y con quien pasaría el resto de sus días y a la cual además reverenciaba, respetaba y quería.

 

La violencia, (3) otras de las causas de dolo en un contrato, se ejerció por las amenazas de divorcio, a lo cual Isabel sabía tanto le temía ahora el médico y lo cual sería la consecuencia de no haber él accedido.

 

¿Sería que hacía tantos años que estudió los principios Ulpianos, los principios generales del Derecho – honeste vivere, alterum non laedere y sum quiqui tribuere(4) -  y el Derecho Romano que tenía ya olvidado el non vi, non clam non precario(5) de los contratos?

 

La fuerza que un manipulador, maquiavélico y nefasto puede ejercer sobre la persona objeto de su acción es tal, que en algunos casos pueden empujarlo al suicidio o al asesinato. Eso está muchas veces comprobado y ha sido tema de innumerables obras desde tiempos inmemoriales.

 

De allí que Francisco, una vez extraído de la nefasta influencia que lo apabulló por varios años,  haya rebautizado a su esposa "Isadolobestia",  y se haya considerado, a pesar de su formación científica,  muchas veces como un pecador que paga las consecuencias de haber adorado a Satanás.

 

- "Tú..., adorador de la bestia..., conocerás el Apocalipsis.  Tu propio Apocalipsis". – le imprecaba su conciencia. “Serás lanzado vivo junto con ella, dentro de un lago de fuego que arde con azufre”. (6)

 

Lo que caracteriza el acto humano es no solo el interés de no hacer daño, de no hacer el mal, de no destruir, sino además la intención de activamente involucrarse en hacer el bien, de actuar correctamente, de construir y de crear cosas agradables y hermosas, para nuestro propio deleite y de los que nos rodean y nos sigan en el orden vital. Tal como hizo Francisco con la casa a la cual llevó a vivir a su familia y de la cual Isabel lo despojara respaldada por una ley mal aplicada.

 

infierno y dragones en la webLo contrario a estas premisas está determinado por la marca de la bestia, del dragón que cuida la princesa en apuros, encerrada en la torre del castillo, que el caballero andante persigue para liberarla de allí, sin darse por enterado, sino hasta muy tarde..., que jamás podría matar esa bestia sin matarla a ella.  Porque reside dentro de ella. Y precisamente por eso está en la torre del castillo. Aislada. Separada de la gente buena. En espera del incauto que caiga en sus redes. Del ingenuo que caiga en sus añagazas.

 

Tal actuó el doctor en estas dos ocasiones.  Se volcó en atenciones y en dádivas con estas dos mujeres, sucesivamente. Las ensalzó, las adoró, las graduó, ¡DE ABOGADAS! dando a demostrar las tendencias autodestructivas de su personalidad. Las presentó como el amor de su vida a sus colegas, parientes y amigos, cada una en su momento. Les cuidó a los hijos y se los adoró; legitimó al bastardo de ella y las ayudó a superarse profesionalmente. Pero no les trasmitió que esto lo hacía porque le daba la gana o siquiera por amor, sino por el temor de perderlas.

 

Ellas se engolosinaron con el poder y empezaron a presionarlo hacia el precipicio; el se dejaba empujar con escasas protestas y fue al extremo con Isabel. Con ella, solo despertó cuando se encontró en el fondo del barranco. Tarde ya para otra reacción que no fuera la de acabar con su propia vida o la vida de ella.

 

Una vez superada la depresión que le hacía fantasear con el suicidio, esa otra fantasía se anidó en él, eliminarla físicamente, la de asesinarla. Por malvada, malagradecida, insensible, inescrupulosa, ladrona, zorra, sucia, indecente, arrabalera y portadora de la marca de la bestia. Una imposible Cenicienta, debido a que Isabel como tal, hubiese arrastrado al príncipe a su nivel, tal como intentó hacerlo, casi lográndolo con Francisco, incapacitada como estaba, a pesar del nombre de reina que tenía, para su papel de soberana..., o de Cenicienta..., dado el tamaño de sus pies..., y de su ego, maximizado por su complejo de abandono. Y la casi total ausencia de su súper ego.

 

Contra ese sentimiento destructivo, inducido por la bestia que descubrió en Isabel, luchó Francisco, superándolo poco a poco, en un crecimiento hacia la autovaloración que había resquebrajado la nefasta abogada.

 

Estas abogadas que Francisco, escogiera equivocadamente para compañeras de vida, - y algunas otras de las cuales se tienen noticias, - practicaron sus conocimientos primero con la persona más cercana que puedan odiar, - sus esposos o benefactores.

 

 

- "La abogacía es una profesión que erosiona el espíritu." – le dijo a Francisco una amiga abogada y profesora de Derecho.

 

 

Pero no solamente lesiona el espíritu y apocopa el súper yo de quien la ejerce, sino que lesiona directamente a las personas que creen en ellas. Es como una gripe aviar, para lo cual no existe cura. Se va diseminando como un cáncer, puesto que deteriora, que degenera, que destruye, la confianza y la buena fe de las personas que rodean a la abogada, convirtiendo una persona previamente confiada, en una persona desconfiada.

 

 

No solo con respecto de ellas mismas, sino con respecto de otras personas que seguramente no se han contaminado de maldad. Convierte el amor, en desconfianza y luego en odio. Aunque mas tarde genera un alivio. El alivio derivado de la lejanía de tan desgraciada compañía. Si bien un dejo de angustia persiste, al saber que los hijos queridos permanecerán bajo la guarda y custodia de ellas, imposibilitados para huir y eventualmente copiando las mismas actitudes nefastas.

 

 

Algunos de ellos sin embargo, – esa es la esperanza del padre - mas que imitar el malvado comportamiento, se alejarían de ellas en la búsqueda de un anti roll, evitando ser contaminados.

 

 

Estas abogadas le hicieron pensar a Francisco que él era objeto de aquella maldición gitana: "Que entre abogados te vea".

 

 

Tratando de hacerlas mejorar en su vida, para el mejor bienestar de sus hijos, no se dio cuenta que esa mejoría sería inescrupulosamente, - imitativa de la araña viuda negra o de la monstruo de Tasmania o de la guillotinante  Mantis, -  a expensas del bienestar de él.

 

 

En la época de apareamiento es el único momento en la que los machos y hembras de Mantis religiosa se reúnen, causado por la emisión de feromonas al medio por parte de la hembra. En esta época las hembras se vuelven muy agresivas y en el acto de apareamiento o justamente después no dudan en comerse al macho siempre que pueden. Cada hembra puede ser fecundada por más de un macho y la cópula dura aproximadamente 2 horas. Se dice que el canibalismo practicado ayuda a una mejor fecundación de la hembra.

 

 

¿Deja vu? ¿Se parecen a alguien?

 

 


Infierno x Gustavo DoréPor esas acciones depredadoras, típicas del animal hambriento, inescrupulosas ante el hombre que las ayudara a surgir en la escala social, las que así actúen se hacen merecedoras de un infierno que no se ha inventado todavía. Como el cerdo, deberían evitar mirar el cielo, ya perdido para ellas, no tanto por dejar malparado  al hombre que las ayudara a superarse, sino por dejar a sus hijos sin padre y a ese padre sin hijos.

 

 

Ese tipo de personas, son embajadoras de un país donde el súper yo, el superego, no existe; esa porción de la personalidad que envuelve la ética, el respeto, la autocrítica, la escrupulosidad y las virtudes y que mantienen a las personas normales lejos de la maldad y en el plano humano.

 

 

Si además de ello se percibe el mundo como un sitio donde uno se lo merece todo antes que nadie y donde prosperar es difícil sin tomar atajos o torcer las reglas, la conjunción de persona y profesión se perfecciona en ellas.

 

 

Eso pasaba con Marita, pero sobre todo  con Isabel. Eso ha pasado con muchas y muchos de esos profesionales. Algunas han perdido la vida en su maldad, llenando los espacios de la última página de la prensa.

 

Otras no se explican porque se van quedando solas, hasta sin hijos, sin acordarse, sin darse por enteradas, que es debido a la maldad que han venido repartiendo a lo largo de sus destructivas vidas, teniendo la mentira como principal instrumento de trabajo. Ignoran o se olvidan que todos los que hacen maldad serán esparcidos, mientras que el justo florecerá y aún en la vejez fructificará vigoroso y verde aún,  divulgando la bondad de Dios, en quien no existe la injusticia. (7)

 

Es que el mañoso no piensa que actúa mal; cree que eso es lo correcto y equivocado el otro..., su víctima. Cuando dejan el mundo, éste mejora, liberado de esa presencia.

 

 

Las excepciones existen;  y de allí que haya  abogadas y abogados, con hogares bien conformados; ellos  singularizan gente especial, digna, respetable de gran valía, ejemplos a seguir, como aquella profesora, siempre tan impecable y elegante, esposa de otro abogado relevante y madre de un respetable juez.

 

 

Lastimosamente estos profesionales no exhiben fotoluminiscencia para poder ser distinguidos de ese montón de personas desmerecedoras de tal título universitario. Es posible que el transplante de genes entre distintas especies – la ingeniería genética -  permita, mediante la detección de los sutiles cambios bioquímicos que ocurren al mentiroso, que éste emita  una fotoluminiscencia especial y lo identifique como tal.

 

 

De la misma forma la frecuencia de divorcios disminuirá al mínimo cuando el amor o la falta del mismo, tenga una expresión física más allá de la simple percepción subjetiva o manifestación histriónica. En tales casos los abogados quedarán para ejercer solo determinados aspectos de su profesión y el número de ellos disminuirá notablemente, pero la profesión retomaría la nobleza que le dio origen.



(1) Artículos 1151 y  1153 del Código Civil de Venezuela. “De los vicios de consentimiento”.

(2) Artículo 1148. Código Civil de Venezuela.

(3) Artículo 1150. Código Civil de Venezuela.

(4) Vivir honestamente, no dañar a otro, y dar a cada uno lo suyo.

(5) Sin violencia, sin vicios ocultos, sin deudas pendientes.

(6) Apocalipsis 19:20

(7) Salmo 92:9-15

 

 
   
 
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