apocalipsis conyugal
  Capítulo XIII - El acosador estudia su víctima. Bisexualidad y acoso.
 

Una de las fantasías mas frecuentes en todos los varones, es la de tener dos mujeres al mismo tiempo. Pero no solo eso, sino que esas dos mujeres disfruten entre ellas junto con él.


Ally McBeal

Es probablemente una fantasía lo suficientemente frecuente como para justificar que la coletilla "se atienden parejas" se ofrezca en la sección de "masajistas" de los diarios en las grandes ciudades. Por eso cuando Isabel sugirió sutilmente esta posibilidad, señalándole a Francisco escenas lésbicas en una revista que el conservaba, él se entusiasmó de tal modo que, aunque no fuera él dado a frecuentar este tipo de mujeres, decidió probarlo, no sin antes dudar de alguna forma sobre la definición sexual de su esposa. Ella se encargó de limar estas dudas y entonces ambos se dedicaron a buscar la persona idónea para estos menesteres.


El primer trio

La primera fue Milagros. Una jovencita que pregonaba ser nueva en esas lides. Su cuerpo firme y juvenil, si bien pequeño, acompaño a la pareja en un trío que se realizó en uno de los múltiples moteles de la gran ciudad. Milagros lucia modosa al lado de Isabel. La profesional parecía ésta y la esposa inexperta, aquella. La inexperiencia de Francisco en este tipo de acción, lo hacía lucir disparatado. Se ponía el preservativo para penetrar y Milagros y se lo quitaba para penetrar a Isabel. Milagros si bien la acarició no lucía experta ni motivada. Obviamente estaba desempeñando un papel que no le correspondía o gustaba. La sesión pasó luego de algunas dos horas, apropiadamente grabada en vídeo, para futuras referencias y solo sirvió para que Francisco perdiera el miedo a este tipo de intercambio. Francisco se sentía bien. Se decía y le decía a su esposa que ya no solo era ella su amada esposa y mujer, sino su compinche y compañera de farras. Que pocos hombres podrían estar tan orgullosos como él de contar con una esposa, amante y compinche.

 

Las dificultades económicas, consecuencia de las demandas de las otras y también las dudas de Francisco sobre como incidiría esto en la relación, no permitieron en algún tiempo repetir la experiencia. Pero desde entonces, Isabel fantaseaba constantemente durante el acto sexual con Francisco, con la presencia de una mujer en la cama con ambos. En una ocasión estuvieron esperando a Wanda en determinado estacionamiento de un centro comercial por casi una hora, solo para frustrarse al ver la fealdad en la mujer que se presentó y despacharla arrepentidos sin contratarla. En otra ocasión decidieron llamar a alguien que se anunciaba en la sección correspondiente del diario y hablaron sucesivamente por teléfono, solo para excitarse hasta que Isabel anunciara a Francisco como de pene pequeño, sabiendo que esto le incomodaría. Ese fue el primer anuncio de la campaña degradante que a partir de entonces Isabel implementaría paso a paso desde entonces. Francisco, como médico sabía que su pene calificaba dentro del percentil 90 de la curva normal. Pero se preguntaba, ignorando que ésta era una estrategia manipuladora y vejatoria,  cuantos habría visto su esposa y de cual se acordaría para ponerle a él ese calificativo, disminuyendo así ya no solo su autoestima sino su confianza en ella. Todavía ocurrió la oportunidad de conocer a Ana. Ella, una jovencita como de 20 años, fue seleccionada entre una fila de unas 10. La primera vez salieron solo para entrar en calor, conversar y darle algunos regalos que la compraron para una larga sesión nocturna. Esta fue la graduación del ménàge a trois. La cámara de video prendida testimoniaba un encuentro apasionado, donde la confianza llegó a eliminar la prudencia y el preservativo. Ana era totalmente bisexual y disfrutaba tanto de Isabel como de Francisco. Entre cervezas y vinos que aflojaron los aductores de los muslos y dieron soltura a las lenguas, Francisco pudo disfrutar no solo de las dos mujeres, sino que fue testigo de cuanto disfrutaron ellas entre si. En un momento dado, Francisco pensó que sobraba en el cuarto, pero se limitó a protestar débilmente mientras que grababa la escena de ambas besándose apasionadamente. Isabel evidentemente por su experiencia en el beso, debía haber probado una buena cantidad de lenguas de ambos sexos desde su emancipación a los 15 años. ¿Cuantos besos hacen falta para engendrar un hijo? Muchos. Y ella tenía un hijo que no era de Francisco. Pero por primera vez en su vida vio Francisco otra lengua en la boca de Isabel y no sintió celo alguno. Por el contrario, se metió entre ambas bocas y puso a funcionar su lengua confundida entre ellas. Pero viendo lo difícil que esto resultaba decidió buscar el cuerpo de Isabel y chupar sus enhiestos pezones y los de Ana, que estaban allí cerca. Para luego bajar a su vientre y dejarse acariciar por su abundante monte de Venus en busca de su prominente clítoris, donde sorbió portentosos estimulantes que potenciaron su erección ya químicamente impura por el sildenafil. Ana también buscó ese clítoris que había percibido con sus asombrados dedos y decidió competir con Francisco por ese plato que prometía abundancia. El la dejó estar sabiendo que mas tarde podría obtener más de eso, pero solo para buscar entonces el cuerpo de Ana y su vientre y vulva donde los vellos eran escasos.


Humanos con genes de Bursatella leachi plei

Ya perdida la precaución y habiendo olido un sexo limpio, Francisco decidió introducir entonces su ya para entonces ansiosa lengua, en Ana mientras ella tocaba los redondos y prominentes senos de Isabel que emitía sonidos y gritos de delicia al sentir su sexo en la boca de la otra y hacía muecas de placer, los cuales pudo ver Francisco solo por la maravilla del video y que de otra forma se hubiera perdido, como perdido estaba dentro de los albos y firmes muslos de Ana. Parecía un atleta flexible debajo de ella sorbiendo su pequeño pero sensible clítoris y pasando su lengua por todo ese rosado periné, hasta que no pudo esperar más y la penetró desde atrás mientras se deleitaba con la vista de los dos cuerpos excitados que tenía en frente.

 

-          "Disfruten mis reinas, disfruten, disfrutemos"- .

 

Hasta quedar exhaustos. Luego Francisco penetró a Isabel y sintió como si ese fuera su sexo. Lo que realmente le pertenecía a él. Pero mientras tanto acariciaba y besaba a Ana por el lado de la cara de Isabel. Y luego ésta lo apartaba delicadamente y besaba a Isabel y sucesivamente a él. Bacilos de Doderlain, saprofitos bucales y quien sabe cuantos otros seres unicelulares y protozoarios cambiaron de cavidades para venir a ser colonia común de los tres. Los orgasmos y eyaculaciones acabaron con la acción que se mitigó en algunos otros minutos hasta que el sueño los venciera. Especialmente satisfecha parecía Isabel, quien se durmió profunda y confiadamente. Demostrando experiencia en estas acciones. El sueño de Francisco fue superficial pero delicioso en medio de ambas mujeres. Poco tiempo pasó cuando Ana empezara a buscar de nuevo su sexo y lo procurara hasta que el movimiento de ambos despertara a Isabel quien de nuevo participó. Casi hasta el amanecer. El día los sorprendió. Le llamaron luego un taxi a Ana quien se despidió con la esperanza de volver a encontrarlos. Cosa que nunca sucedió a pesar que siempre fantaseaban con hacerlo. El tiempo pasó hasta el punto que no fue posible de nuevo el contacto. Pero las fantasías de Isabel no cesaron nunca más y desde entonces era raro el encuentro sexual que no involucrara de parte de ella, una fantasía femenina entre ambos.

 
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¿Habían pecado o habían compartido su derecho a expresarse sexualmente como pareja?

 

 

O simplemente le estaba dando el claro mensaje de que ella era homosexual. Y él, solo el sustento que ella necesitaba momentáneamente, hasta tanto lograra despojarlo de cuanto a ella le haría falta para continuar a partir de allí.

 

Charlotte Wolff, apunta que la bisexualidad es la raíz de la sexualidad humana. Isabel demostraba así su primitiva sexualidad, quizá producto de sus genes, quizá producto del abandono primigenio que sufriera, quizá producto de una combinación de ambas cosas… Lo que enloquecía a Francisco.

Y de lo cual ella se aprovechaba, dejando en libertad la bestia depredadora que junto a su sexualidad, anidaba en su mente.


Hentai en la web

La incesante búsqueda de las raíces.

 
   
 
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