apocalipsis conyugal
  Capítulo XIV - El pecado, el delito, la tragedia.
 

El pecado, es una trasgresión a la ley divina, a veces no codificada en la jurisprudencia como delito penal; pero algunos pecados tendrán una pena mayor que el delito. El delito, es un pecado que se puede juzgar a los ojos del hombre.

 

La pereza y la gula; la avaricia y la envidia; la soberbia y la ira; son pecados para los cuales el castigo se deja al ser superior. Se deja a la vida misma.

 

La lujuria de la cual se deriva el pecado de fornicar, solo superficialmente tocado como delito, extremadamente difícil de probar y por ende de juzgar por la ley de los hombres.

 

-"El juez debe tener evidencia que un hilo no pasó entre los amantes, para confirmar la penetración y por tanto el adulterio" – dicen los abogados, la mayoría de los cuales prefieren no considerar el adulterio como una causa de divorcio, por las complicaciones que tal causal trae.

 

Así que el beso, físicamente igual que el coito, ya que implica la introducción de un órgano eréctil, la lengua, en una cavidad recubierta de membrana mucosa, la boca, no es prueba de adulterio; cuando el pene un órgano eréctil también, al penetrar una cavidad recubierta de mucosa, la vagina, en esa misma persona, sí es adulterio. En consecuencia..., el beso debería ser suficiente prueba de adulterio.

 

Y ¿para qué castigar el adulterio? Si el pecado de fornicar tiene para el varón una pena excesivamente superior al delito de matar. En la mujer, el botín de la sociedad conyugal es para ella, puesto que debe guardar a los hijos. Los de ella, los comunes y los nuevos de ella.

 

Transgredir el quinto mandamiento se penaliza con un máximo de 30 años de presidio, después de lo cual..., la libertad. Y a veces el buen comportamiento, signo de rehabilitación, permite acortar la pena. A veces la influencia financiera puede acortar la pena, por mecanismos que solo descubre el abogado después de graduarse, puesto que son métodos al margen de la justicia, que no vienen explícitos en los pensa de estudios del Derecho.

 

Transgredir el sexto mandamiento, en cambio, cuando la evidencia de los hijos lo hace inocultable, se penaliza con el ostracismo, la demanda judicial durante toda la vida y mas allá de ella por la partición de la herencia, sin atención a la responsabilidad compartida (1). Se añade la pérdida de los hijos que indujeron el castigo, la pérdida de los bienes y en numerosas ocasiones, el confinamiento solitario voluntario u obligatorio  derivado de las acciones protestarias que el despreciado varón realiza, debido a su impotencia ante las leyes y los jueces.

 

"La pena de confinamiento consiste en la obligación impuesta al reo de residir durante el tiempo de la condena, en el Municipio que indique la sentencia firme que la aplique, no pudiendo designarse al efecto ninguno que diste menos de cien kilómetros, tanto de aquel donde se cometió el delito como de aquellos en que estuvieron domiciliados, el reo a tiempo de la comisión del delito y el ofendido para la fecha de la sentencia de Primera Instancia." (2)

 

La ley es lapidaria para el macho humano, el cual es tratado tal cual la viuda negra, la mantis religiosa o la monstruo de Tasmania trata al macho que le dio los hijos. Sin ser reo de delito alguno, el  malquerido debe distanciarse, recurrir a sus parientes o malvivir confinado, lejos de sus seres queridos, cual Conde de Montecristo, sin dinero y demandado, a veces a mas de trescientos kilómetros de su residencia original, a veces mar Caribe por medio, a veces medio mundo mas allá, alejándose del trabajo, allegados,  amigos y vecinos que ya había logrado obtener en su fallido proyecto de vida familiar, deprimido, despojado de optimismo y de fe,  rumiando su venganza o llorando su pérdida. 

 

Estos acontecimientos no son nuevos. Han formado parte de la historia de las gentes y de las relaciones entre hombres y mujeres desde que existe historia y quizá desde antes.

David Pinner lo dramatiza al extremo en su obra "Ritual", posteriormente llevada al cine como "The Wicker Man".

 

Acontecimientos seguramente derivados de la impronta evolutiva. Desafortunadamente la ciencia no ha podido hacerlos previsibles y quizá solo la educación temprana, especialmente a los varones, pueda hacerlos mas alerta a su debilidad.

 

Ahora..., quizá siempre ha sido así...,  el sexo débil fue el  masculino y hay razones biológicas que soportan este argumento, tales como la hemizigosidad(3) masculina.

 

"Otra vez, de la noche a la mañana, se vino abajo mi vida familiar; mi mujer, atacada de locura, me había arrojado de mi casa y de mis comodidades; el amor y la confianza se habían trocado repentinamente en odio y guerra a muerte; llenos de compasión o de desprecio me miraban los vecinos. Entonces empezó mi aislamiento…, al derrumbamiento de un ideal,  precedía este horrible vacío y quietud, este mortal acorralamiento, aislamiento y carencia de relaciones, este triste y sombrío infierno de la falta de afectos y de desesperanza,..."(4)

 

Estas líneas parecen extraídas del diario de Francisco, pero realmente fueron escritas casi ochenta años antes, en 1927. Así que la marca de la bestia destructora de hogares existe desde hace muchos…, muchos años. Es la impronta evolutiva de la "hembra-taz", sobre lo cual el varón,  hasta tanto no exista una prueba genética que la distinga de las demás, solo puede tomar el riesgo o rezar por no encontrársela.

 

- "Te tocó perder, Francisco. Es una tragedia, lo sé." – le dijo con una sonrisa compasiva en sus labios, una buena muy querida amiga a nuestro protagonista, poco antes de la separación definitiva que él se negaba a aceptar todavía.  Aquella que cuando se refería a las experiencias íntimas que había experimentado con él, hablaba en tercera persona al referirse a ella, como negando..., por miedo, conveniencia o arrepentimiento, que ella hubiese co-protagonizado esa placentera ocasión.

 

La mayoría de los hombres, afortunadamente, en forma intuitiva siguen los consejos dichos por muchos, en cuanto a conservar la esperanza y la fe en si mismos y tratar de recuperarse con ese sólo décimo de poder que le deja el desamor y al abandono de la engañabobos de quien pudo haberse enamorado. Por eso también esos seres depredadores continúan proliferando, porque el castigo merecido no se presenta en este mundo, o por lo menos no luce aparente a los ojos de los demás.

 

"¿Qué es la tragedia? Un cambio radical en nuestras vidas, siempre ligado al mismo principio: la pérdida, sea de alguien o de algo- como la salud, la belleza, las condiciones financieras.

 

Cuando la tragedia se presenta ocasiona dolor. Algo que es imposible medir es la  intensidad del dolor. Sabemos que una persona está sufriendo porque ella nos lo cuenta, pero no podemos evaluar exactamente cuánto.

 

Muchas veces intentamos comparar la actitud de una persona ante la tragedia y terminamos por juzgarla más fuerte o más débil de lo que realmente es. No es posible comparar el dolor ajeno con nada; solo quien está sufriendo sabe por lo que está pasando.

 

Debe considerarse lo siguiente: de diez problemas que tenemos, nueve son creados por nosotros mismos. A través de la culpa, del auto castigo, de la autocompasión. En verdad, de vez en cuando aparece un gran obstáculo en nuestro camino, que fue colocado allí por Dios, y que tiene una única razón.

 

Y esa razón es la oportunidad de cambiar todo, de caminar hacia delante.

 

Cuando se está ante una pérdida, no sirve de nada intentar recuperar lo que ya se fue.

 

Debe mejor visualizarse ese gran espacio que se ha abierto en la vida. Allí está, vacío, esperando ser llenado con algo nuevo.

 

La pérdida, por más contradictorio que parezca, ofrece paradójicamente, una gran porción de libertad.

 

Pero la mayoría de los hombres, cuando sucede la tragedia, llenan ese espacio con dolor y amargura. No piensan nunca que existen otras maneras de encarar lo inevitable.

 

-¿Cómo? En primer lugar, aprendiendo la gran lección de los sabios: la paciencia, la seguridad de que todo- bueno o malo- es transitorio en esta vida.

 

En segundo lugar, utilizando este súbito cambio de rumbo para arriesgar sus días en nuevas cosas que siempre soñó hacer...escribir y analizar la experiencia, estudiar música, estudiar escultura, estudiar leyes, disfrutar de si mismo colocándose ahora en primer plano.

 

Por consiguiente, cuando la tragedia inevitable aparece, es preciso recordar estos tres puntos;

 

1)      aprovechar la libertad de la pérdida,

 

2)      no juzgar el dolor y

 

3)      aprender el arte de la paciencia.

 

 

La tragedia  destruirá 9/10 del propio ser, pero con el 1/10 restante ese individuo se transformará en una persona infinitamente más fuerte. " (5)

 



1 Artículo 5 LOPNA

2  Código Orgánico Procesal Penal de Venezuela. Artículo 20.

(3) Porta un solo cromosoma X.

(4) Hermann Hesse. Lobo Estepario, 1927.

(5) Paulo Coelho: Ensayo sobre La Tragedia. Diario El Nacional. Todo en Domingo. Año 2004.

 
   
 
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