apocalipsis conyugal
  Capítulo XIX - La lucha entre la bestia y el humano.
 

¿Por qué el doctor era así; por qué se entregaba con tanta facilidad y porqué se empeñaba en mantener una relación que hacía tiempo había demostrado ser fútil y enferma?

Por qué a pesar de su inteligencia, su moralidad se hizo endeble y su cordura estaba debilitada.

Inteligencia, moralidad y cordura en sano equilibrio, son las bases del hombre superior y esas posesiones fueron valoradas por Francisco hasta muy avanzada su vida.

La crisis de los cuarenta, parece haber debilitado este trípode fundamental para el triunfo en la vida.

Las enseñanzas freudianas indican que la bestia establecida por la impronta evolutiva entre los genes del Homo sapiens, puede humanizarse a través del psicoanálisis.

Toda la teoría psicoanalítica freudiana se basa en las pulsiones del sujeto. Y por tanto abiertamente opuesto al súper yo, lo que representa la sublimación positiva y creadora de los instintos inconscientes. Por ende, toda la teoría psicoanalítica freudiana se basa en la supremacía de los instintos de naturaleza libidinosa. Éstas constituyen el motor que pone en marcha la formación de la personalidad del individuo. Éste debe superar las distintas fases de evolución pulsional hasta acceder al estado de madurez, en que los instintos primigenios son sacrificados en aras de un desarrollo armonioso de las potencialidades creadoras humanas.

Es decir, la humanización de la bestia.(1)

Pero el hombre no es hombre por un gen único, ni es tampoco animal por un gen único. Una constelación de genes permite que el animal presente en el humano, se humanice. Pero si la parte humana no es lo suficientemente fuerte, veremos mas la parte animal en las personas. A ello contribuirá también la información recibida..., los programas grabados en la mente.

 

Veremos, la golosa serpiente boa constrictor cuyo único objetivo es alimentarse inmediatamente, después de un largo período de abstinencia; veremos la plaga de langostas actuando como un ente, destruyendo todo el verdor que tomara años formar; veremos la Mantis religiosa cuyo único deseo es reproducirse y que al hacerlo descabeza el macho, el cual ya sin cerebro, eyacula en su aparato reproductor los futuros hijos que jamás verá.

 

Veremos gente como Marita.

 

Veremos la hembra del monstruo de Tasmania que a consecuencia de la reproducción que rechazara previamente, espanta al macho del hogar para conservarlo para ella y sus hijos, sin darle importancia a que será de la vida de ese macho que la empreñó y cuidó de ella hasta el parto y sin importarle que el añore ver sus hijos crecer y hacerse hombres y mujeres.

 

Veremos gente como Isabel.

 

Veremos en fin, el depredador que por su necesidad inmediata, no le importa acabar con la vida de cualquiera otra criatura que le proporcione beneficio. Veremos seres, con forma humana, donde reside la bestia, lastimosamente no identificados con una marca donde se conjugue un trío de seises...

Francisco, el primogénito de su hermandad, perdió el seno de su madre y su atención solícita hasta entonces cuando escasamente cumplido el año de edad su progenitora tuvo a su hermano.

 

En ametrallante sucesión, nacieron otros cuatro hermanos. Para que él pudiera tener la atención de su madre, debía prácticamente realizar actos de magia. Las vecinas de la humilde vivienda que constituyó su primer hogar, con frecuencia solicitaban la presencia del lactante. Luego niño. Luego escolar. Para compensar la ausencia de los mismos en aquella casa llena de mujeres solteronas.

 

Una jovencita, huérfana de la única de las hermanas que llegó a tener hijos, fue quien finalmente se convirtió, previas innumerables atenciones y cariños en su madrina. Fue quien más lo mimó. Por eso Francisco llamaba "tía" a todas esas mujeres, tías de su madrina Y no fue sino hasta muy avanzada su niñez, que comprendió que la relación solo era de amor filial; pero ellas orgullosamente lo presentaban como "el niño que criamos nosotras", expresión que de alguna forma incomodaba al adolescente Francisco, quizá porque le parecía que desdecía de sus padres. 

 

Él no solo aprendió a realizar muchas atenciones para obtener las de su madre, sino que también aprendió que si esto no ocurría..., siempre habría alguien más a quien recurrir. El olor de la madre no era único y por consiguiente, la infidelidad en la vida adulta, no tenía sensación de pecado. Su mente y su pene estaban desconectados. Su hombre y su bestia actuaban independientemente. Pero al casarse, la resolución edípica, convertía a su esposa en su madre. Él esperaba entonces atenciones no competidas. El actuaba entonces "borderline".

 

Consecuencialmente, las solicitudes de su esposa-madre debían ser atendidas y se sobreentendía que él sería una fuente de bienestar para ella, en forma de mejoras a la casa, soporte para que se superara en los estudios, atención a sus hijos, atención sexual diaria, en la creencia de que era necesario para ellas y que en general se convertía en un rechazo al fin y al cabo, por lo exagerado de las mismas.

 

El sexo no era percibido por él como la consecuencia de la vida en común y el cariño, sino como una necesidad primaria que él creía para sí, percibido concientemente por él como deseo sexual, como necesidad sexual propia.

 

Era un sexo-adicto.

 

Pero que en realidad su subconsciente, percibía obligatorio para el placer de ella, para mantenerla satisfecha..., para que no se le fuera.

 

¿Cómo es posible que un médico bien posicionado en la profesión y con una clientela privada que la profesaba la mayor confianza en sus juicios, aficionado a la música, estudiante de la guitarra clásica, dado a las artes plásticas (fotografía, pintura, escultura), deportista disciplinado, estudiante de las leyes, escritor y poeta, incansable explorador del conocimiento,  pueda por otro lado actuar como un Phylomacus pucnax, como cualquier gallo de gallinero, mostrando un comportamiento sexual rayano en la promiscuidad?

 

¿Qué del sentimiento del deber, del respeto a si propio y de la vergüenza, le habrían dejado sus aventuras?

 

¿Por qué el abandono y cinismo se instalaban ahora, en sus  relaciones amorosas? ¿Una lucha entre la bestia y el humano?

 

Los psiquiatras podrán tratar de explicarlo como carácter oral, anal o genital, obsesivo-compulsivo o combinaciones de allí. Pero el conocimiento ha avanzado desde Freud y ahora quizá debamos decir que solo  podemos achacarlo a la impronta evolutiva que marca  un disco duro cerebral virgen, para ser llenado en forma única por las experiencias vividas en las edades tempranas.

 

Los ratones deficientes en sintetasa-3 de óxido nitroso, obtenidos por la técnica del gen "knock out", tienen erecciones constantes y en consecuencia un comportamiento sexual muy activo. Los delincuentes sexuales, tienen niveles muy elevados de testosterona, motivo por el cual, en algunos países, la libertad de los mismos es negociada en base a la castración quirúrgica o química.

 

Observando los desplantes de los físico-culturistas, al pasear su musculatura por el gimnasio, no puede uno evitar recordar el pavo real (Pavo cristatus). Muchas miradas torvas, recuerdan al buitre y algunos comportamientos gregarios observados en determinadas familias, no pueden evitar la comparación con una comunidad de primates.

 

Así, que el comportamiento sexual puede, como señala Freud, ser una pulsión sobre la cual la razón poco puede. Como dijo alguna vez el descubridor de la Ley de los vasos comunicantes: "El corazón tiene razones que la razón desconoce".(2)

 

Pero la observación de que el ser humano está formado por un conjunto de subdivisiones que forma su carácter y definen su comportamiento, no es nueva en absoluto. Para la fecha cuando apenas se empezaba a reconocer los ácidos nucleicos como los elementos fundamentales de la herencia,  poco después de la primera guerra mundial, la observación del ser humano por mentes privilegiadas ya lo describía como la cebolla, como un todo conformado por capas finas que se superponían unas a otras.

 

"No ha de asombrarnos que un hombre tan instruido y tan inteligente como Harry se tenga por un lobo estepario; crea poder encerrar la rica y complicada trama de su vida en una fórmula tan llana, tan primitiva y brutal. El hombre no posee muy desarrollada la capacidad de pensar, y hasta el mas espiritual y cultivado mira al mundo y a si propio, siempre a través de la lente de fórmulas muy ingenuas, simplificadoras y engañosas - !especialmente a si propio! - pues a lo que parece, es una necesidad innata y enteramente fatal en todos los hombres, representar cada uno su yo como una unidad. Y aunque esta quimera sufra con frecuencia algún grave contratiempo y alguna sacudida, vuelve siempre a curar y a surgir lozana..., Cuando, por consiguiente, un hombre se adelanta a extender a una duplicidad, la unidad imaginaria del yo, resulta ya casi un genio; al menos, en todo caso y excepción rara e interesante. Pero en realidad ningún yo, ni siquiera el más ingenuo, es una unidad, sino un mundo altamente multiforme, un pequeño cielo de estrellas, un caos de formas, de gradaciones y de estados, de herencias y de posibilidades. Que cada uno individualmente se afane por tomar a este caos por una unidad y hable de su yo como si fuera un fenómeno simple, solidamente conformado y delimitado claramente, esta ilusión natural a todo hombre (aún el mas elevado) le parece una necesidad, una exigencia de la vida, lo mismo que el respirar y el comer." (3)

 

El "ratón knockout" es un individuo al cual por técnicas especiales se le eliminan genes al azar y se observa el resultado.  La metodología del gen "knock out", ha demostrado que existen genes relacionados al comportamiento y un comportamiento tan elemental y básico como es el instinto materno de alimento y protección a sus hijos, puede ser experimentalmente eliminado.

 

Determinadas ratonas con genes "knockout", pueden tener una vida normal, pero una vez que se reproducen, dejan sus hijos en un extremo del nido y se retiran al otro lado, evitando totalmente el acercamiento de los mismos y el amamantarlos.

 

Las investigaciones posteriores darán a conocer la función del "gen maternal". Indudablemente existirá una gran variación tanto en la estructura como en la función de ese gen, como puede intuirse por la variabilidad del comportamiento maternal en la hembra humana.

 

A no dudar, existe también un "gen paternal".

 

La detección del mismo facilitará en el futuro la tarea de los Jueces de Protección y permitirán descubrir donde realmente reside la perfidia, que ahora solo puede ser demostrada por la prueba de paternidad..., cuando es pertinente. Cuando la duda la reclama. 

 

Los periódicos han reseñado alguna vez el abandono de niños recién nacidos y hasta el hecho de que una puérpera lo haya lanzado desde un sexto piso de la sala de maternidad, al ser llevado para que fuera amamantado por ella.

 

¿Este comportamiento está relacionado a la edad de la madre?

 

No parece plausible, puesto que la mayoría de las gestantes, adolescentes o mayores, hacen con el embarazo un vínculo similar al vínculo madre-hijo. La sola noticia del embarazo amenazado por razones médicas, provoca sentimientos de pérdida, y si ocurre el aborto espontáneo, sobreviene un luto, tan estructurado como si la pérdida fuera la de un hijo. Elba por tanto, al abandonar a Isabel, se comportó como la persona carente de los genes apropiados para poder tener familia. ¿Por qué pudo tener familia mas tarde? Por la epigénesis probablemente; otros genes intervinieron, al mejorar sus condiciones de vida, al tener mayor seguridad, al contar con el apoyo de un hombre probablemente muy espiritual y seguro de su amor. Su acogida a Isabel cuando finalmente la encontrara, - tal como si fuera el regreso del hijo pródigo -, así parece demostrarlo.

 

Pero la bestia en Isabel no podía permitir el perdón…, exigía la venganza. De allí su desplante y abandono, aplicando la ley del Talión a su madre biológica.

 

¿Podía alguien haberle indicado los peligros de frecuentar esta mujer a Francisco?

 

Se lo dijeron muchas veces, pero hizo caso omiso. Su innata devoción por la enfermedad y facetas de su carácter, lo guiaban por esa vía autodestructiva.

 

¿Cómo podría él, entrenado solo en las lides del diagnóstico clínico, acostumbrado a ser valorado por la mayoría, apenas recientemente salido del cascarón protector de la casa paterna y del hogar que formara con su primera esposa con el cual prolongó por varios años la casa paterna sustituida en ésta, darse cuenta de la maldad que anidaba en aquella mujer, tan deseada por él?

 

¿En cual escuela pudo haber aprendido a visualizar la villanía escondida detrás de la caricia anhelada?

 

¿Cómo predecir la esclavitud a la cual sería sometido por la argentofilia, por la avidez de Isabel por el dinero y los bienes ajenos?  Una mujer capaz de mirar por encima del hombro para ver cuanto había en su cuenta bancaria. Una mujer capaz de leer con el papel volteado para enterarse subrepticiamente de lo allí escrito, "para los fines pertinentes".

 

– "Te van a dejar en la calle" – le advirtió una vez su cuñado con una sonrisa sarcástica.

 

– "Nadie me ha amado y respaldado tanto como ella". – contestaba el incauto e ingenuo varón, ciego de amor o de lascivia, endrogado con sus propias endorfinas, víctima de la mendaz maestra en manipulación.

 

Sólo mas tarde, pero ya rodando hacia el barranco, comenzó a vislumbrar la verdadera intención de la bestia anidada en Isabel.

 

Como cuando decidió colocar un dinero que había recibido en pago de su trabajo en una cuenta aparte, a nombre de un pariente de confianza, con la secreta finalidad de invertirlo en bienes necesarios para su práctica médica.  Isabel montó en cólera, lo insultó, lo degradó una vez mas, llamó a su hermana para amenazarla con acciones jurídicas inventadas por ella.

 

Isabel una vez más en su vida, se sintió apartada, se sintió de nuevo abandonada como cuando su madre la dejó sola en la maternidad, se sintió no solo desechada, sino que su narcisismo no podía permitir que el esclavo que se había conseguido, que se le había regalado, se sublevara. Debía castigarlo y no podía confiar más en él.

 

Así que la próxima vez que cobrara el dinero de la demanda que le tenía impuesta, "y que" para proteger su dinero de la demanda de Marita, ella se cobraría con antelación antes de entregarle el dinero a él y esperar que le diera lo que le correspondía.

 

Francisco montó en cólera ese día cuando vio que el producto de su trabajo, que de cualquier manera directa o indirectamente se lo daba a ella y a sus hijos, la mayoría de las veces obviando sus propias necesidades y deseos, era sin su consentimiento, administrado por esa demoníaca mujer.

 

Pero cuya rabia solo duró hasta que ella tocara de nuevo su pene en busca de una relación sexual fingida, para continuar manipulándolo. Esa mujer que se vestirá de púrpura y escarlata, se adornará de oro, de piedras preciosas y de perlas, que mantendrá en su mano un cáliz de oro lleno de abominaciones y de la inmundicia de su fornicación. Esa bestia que se vislumbra, que era y no es, que luce y no luce como tal, por la maestría como maneja la manipulación. Y que será, encaramada sobre las prebendas robadas a Francisco. Que debería tener escrito en su frente para que pueda ser reconocida por todos:

 

- "Babilonia la grande, la madre de todas las rameras y de las abominaciones de la tierra".(4) -

 

Esa mujer que lo mantenía a su disposición, por el afecto que supo cultivar en él.

 

Así, el hombre transitaba la senda autodestructiva típica de su carácter, empujado por sus genes o por algún programa anidado en su disco duro cerebral o ambas cosas.

 

Despreció el buen camino que otras le ofrecieron, incluyendo su primera esposa con quien se moría de aburrimiento por estar ella tan lejos del histrionismo, del narcisismo o el maquiavelismo. O por ser ella tan normal y de tan escaso interés clínico, o por sentirse ella tan apabullada por las exageradas pretensiones sexuales de Francisco.

 

Se dedicó a estudiar esta enfermedad, sin recordar que era vulnerable. Olvidando que no estaba vacunado contra ella. Que al hacerlo podría salir afectado. Tanto en su salud, como en lo moral, como en lo material.

 

Se decidió primero al deslizadero de Marita y finalmente al precipicio de Isabel, el cual en aquel momento él percibía como una bella montaña eternamente rodeada de nubes, clima agradable, cantos de aves, progreso en familia y felicidad eterna, tal como era el bucólico rincón andino donde se llevó a su nueva familia a vivir con él y del cual la bestia lo despojó con sus mañas jurídicas.

 

¿Condición de médico? ¿Interés por la enfermedad? ¿Apetito sexual?

 

Multiplicidad de elementos formativos de su carácter diría Hesse.

 

Tanto ambientales como genéticos, diría el científico.

 

Genes de comportamiento similares a los del gallo, perro y rata, dirá en un futuro, un hipotético análisis genético molecular demostrando la verdad.

 

La verdad no es para los débiles. Los débiles prefieren la mentira o la explicación fácil o la entrega a Dios, dejándole a Él toda la responsabilidad. La verdad no está disponible tampoco para los obtusos; una persona puede ser suficientemente inteligente y sin embargo lucir obtuso, por cuanto los sentimientos, derivados de la marca de la bestia, se oponen a la razón. Como le sucedió a Francisco al desechar la opinión de la primera consejera que visitara. La verdad es aquella que pueda ser verificable a través de un método incontrovertible. Por eso la opinión -  o la noticia - no puede ser considerada una verdad hasta que no sea corroborada, validada, verificada y certificada; pero muchos lo consideran así dependiendo de la fuente.

 

 

Para los criminalistas, los casos no tienen cara, solo la evidencia cuenta. Para los psicólogos y los psiquiatras, la evidencia no es tan palpable, de allí que sea difícil de colocar en frente de una mente obnubilada por el amor o el deseo.

Solamente es incontrovertible el desamor cuando viene respaldado por una prueba de ADN, que comprueba que el hijo con el cual se atrajo a esa víctima, viene de otro, pero las consecuencias pueden ser desastrosas para el recién informado y su entorno.

 

O pueden derivar en el perdón y la continuidad de la relación anormal de pareja. La continuidad de la simbiosis.

 

O pueden constituir un verdadero alivio ante la imposición de responsabilidades frente a la Ley.

 

Para el médico,  los pacientes van transformándose en caras difusas a medida que la experiencia crece, para convertirse en casos, en enfermedades-- un mecanismo de defensa que evita un estado de constante súper excitación y preocupación --: el cáncer de mama de la cama 16..., la vesícula que operaremos mañana..., la prueba de esfuerzo de esta tarde..., la destructora de hogares de La Trinidad. Esta última, una enfermedad sin cura. 

 

Para el esposo-médico, la cara no puede olvidarse al estudiar este caso en particular.

 

Impregnó su vida y de ello no podrá nunca desprenderse por cuanto existen hijos y además le han robado sus bienes, el más preciado de todos, la familia. Y el amor... sumiéndolo así en un Apocalipsis personal.

 

Solo la lejanía, depresión atrás, puede permitir un análisis mas adecuado de la situación, una visión ahora un tanto desapasionada del problema, una percepción clara de la bestia en el cuerpo de aquella persona, una vez aplacada o humanizada la propia.

 

Y esto sólo para engrandecer la preocupación que aparece ahora en su mente, por los hijos que quedan bajo la custodia de ese ser enfermo, sobre lo cual el médico (esposo) no puede realmente hacer nada, cuando el juez lo calificará de esquizofrénico y hará callar con su juicio que habitualmente desfavorece al hombre, la boca experta que vocifera la verdad. La boca experimentada en el diagnóstico. La boca de Francisco.

 

Perpetuando así el mal que se imitará en el futuro, al ser copiado de la madre inadecuada para cumplir con su cometido.

 

¿Pero podrá la educación alejada de la fuente genética de la marca de la bestia, desvirtuar la misma?

 

Por lo menos debería intentarse. Los clones de un Hitler, educados lejos de la influencia de su padre biológico, seguramente utilizarán su inteligencia para tareas más edificantes que las que realizara su padre.

 

Los jueces deben considerar esto en previsión de una salud mental mas adecuada para el niño.

 

El problema para los jueces, es la casi total ausencia de elementos objetivos para iluminar su juicio. Y sus máximas de experiencia judicial o son escasas o están tergiversadas por las suyas personales.

 La Genética y La Ley

¿Deberá instituirse la evaluación psiquiátrica de la pareja en conflicto, como un auto para mejor proveer? (5)

 

Debería. (6)

 

Pero no con el mismo psiquiatra oficial. La diversidad de opiniones es fundamental.

 

Inclusive si existiera una prueba de genética molecular que ponga en evidencia la bestia, debe buscarse la reconfirmación en otro laboratorio.




(1)  a) Meyer A.: Psychobiology: A science of Man.Springfield, Ill., Charles C. Thomas, 1957.

b)Sullivan Harry Stack. Ed. The Interpersonal Theory of Psychiatry. New York N.Y.: WW Norton, 1953.

(2) Blaise Pascal, 1623-1662

(3) Hermann Hesse: Lobo estepario, 1927.

(4) Apocalipsis 17:4-8

(5)  Código de Procedimiento Civil de Venezuela: Artículos, 401; 451-471, 514, 520, 521.

(6) Artículo 518 LOPNA

 
 
   
 
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