apocalipsis conyugal
  Capítulo XVI - La víctima no entiende lo que ocurre. El exorcismo.
 

Francisco vivió febrilmente esas elucubraciones mentales cuando finalmente Isabel decidió desecharlo por las razones que argüía diariamente, - intercalada con reconciliaciones cada vez mas cortas, producto de su experta manipulación, amaestrándolo y amansándolo cuando necesitaba algo con el sistema premio-castigo, y que sólo servían para confundirlo. Que demostraban al mismo tiempo la premeditación de ella, diciéndole a ratos que lo amaba entrañablemente para hacerle bajar la guardia y luego ofendiéndolo, atacándole: de que se hacía viejo, impotente, adicto, pobretón, poco hombre y cualquier epíteto ofensivo. Adelantándose a la posibilidad de ser abandonada por el atractivo galeno, prefería abandonarlo ella, pero no sin antes aprovecharse al máximo de él.

 

Un varón en sus cabales se hubiese ido más tempranamente o hubiera reaccionado violentamente, cosa que ella buscaba para terminar de justificar el salir de él.

 

Pero Francisco, entrenado para curar y no para alejarse del enfermo, se empeñaba en discernir como era posible que aquella persona, que hoy actuaba tan solícita, tan atenta, tan enamorada, el minuto siguiente despotricaba y ofendía, sin importarle que los niños o los vecinos pudieran oírle decir la cantidad de improperios que ponían un toque escatológico en aquellos labios que el deseaba; y que le recordaban el comportamiento previamente observado en Marita.

 

Francisco, por su capacidad como médico en ocasiones se consolaba diciéndose a si mismo:

 

-"La loca está en la acera del frente".-

 

Mientras contemplaba desde la acera del frente la casa que estaba construyendo para ellos y sus hijos; ciego, sordo, tonto, lelo, ingenuo, incauto, enamorado, aún sin comprender la mente del manipulador y sin comprender lo que pasaba por su propia mente. Sin comprender que su cerebro estaba adicto a ella. Por eso, por temor a perder esa fuente de adicción, se sometía a los mandatos, se exponía a la sevicia que Isabel ejercía sobre él, a la degradación..., a esa esclavitud.

 


Escena de la película Adams Family con Robert JuliaPaulatinamente estaba perdiendo su autoestima, tal como el Tío Lucas de la ficticia familia Adams.  Su sistema de recompensa cerebral, - que esperaba esos 10 segundos de placer que ahora solo ocasionalmente ella le prodigaba, - pasaba por encima de su razón, de su inteligencia, de sus estudios y aún de sus experiencias previas, cuando se había considerado siempre a si mismo como un truhán y un señor. Cuando nunca antes había realmente perdido, tal como pierde ahora ante esa monstruosidad, ante esa bestialidad de mujer, aprovechada de su amor por ella.

Su cerebro funcionaba especialmente en el área primitiva.

 

La que incluye el área de funciones vitales, las zonas mediadoras de las emociones y estados de ánimo, la generación de instintos de supervivencia y regulación corporal. Esta parte del cerebro que está involucrada directamente en el desarrollo de la adicción, y allí se encuentran los desbalances bioquímicos responsables de la compulsión, la memoria eufórica y los deseos automáticos. Allí, donde se encuentran vías dopaminérgicas y de endorfinas tales como ese, su sistema de recompensa cerebral.

 
resonancia magnética en corte frontal

Este, es ese sistema cerebral encargado de mediar en las repuestas de condicionamiento a los estímulos, la sensación de satisfacción y bienestar que ellos engendran. Ahí en su zona mesolímbica y mesocortical, en el medio del cerebro. Sin entender entonces que la estimulación excesiva de este sistema conlleva, en las personas predispuestas, a cambios bioquímicos permanentes. Permanentes mientras exista el estímulo..., y aún mucho tiempo después de haberlo deshechado. Estímulos que median la reacción adictiva. De modo que cambia su funcionamiento y la respuesta a este entorno, provoca la síntesis de enormes cantidades de sustancias "recompensantes".

Las endorfinas y encefalinas, del sistema nervioso central tienen una enorme capacidad para imitar las acciones básicas de la morfina, por esto se les denomina opiáceos endógenos.

Francisco era un "drogo"..., un "autodrogo"...,  y la droga era Isabel quien estimulaba constantemente, aún a pesar de sus manifestaciones despreciativas, las áreas del cerebro de Francisco que conforman el sistema de recompensa cerebral: - El Área Ventral Tegumental, El Núcleo Accumbens, La Corteza Prefrontal y el Hipotálamo Lateral - Estos núcleos cerebrales están interconectados entre sí en un circuito llamado Circuito Reforzador Límbico-Motor que esta relacionado con funciones de motivación (el límbico) y locomotoras (el motor).

La motivación era Isabel. La acción..., penetrarla en búsqueda de la recompensa. El orgasmo. Y ella lo sabía... Lo fingía. Y lo explotaba.

 

Francisco lo reforzaba aún más,  cuando se dedicaba a realizar fotomontajes pornográficos de ella como modelo central en su computadora. Cuando se dedicaba a pintar desnudos con su cuerpo. Cuando realizaba óleos con su boca como modelo.

 

De modo que el enamoramiento es adicción y por tanto tiene visos de enfermedad y como tal debe ser tratada.

Para Francisco, posterior a este análisis, estaba entonces clara ahora la razón de su sinrazón.  

Debe recordarse que la droga pertenece al diablo, pues provoca la letargia, el estancamiento, la inactividad, la pasividad, el servilismo, la ignominia, la degradación de la autoestima, enflaquece la autodeterminación  y corroe la moral. Todo esto pasaba por Francisco con cada vez mayor fatalidad. Por eso Francisco necesitaba ahora refugiarse en la música, la poesía, la pintura y las artes de fuego, las cuales son también manifestaciones adictivas, pero de un carácter sublime.

 

Lo que no estaba claro eran las bases de la enfermedad de Isabel. Aunque si lo estaban sus consecuencias. Mas adelante comprendería que la psicopatía de ella giraba alrededor del temor al abandono.

 

Francisco comprendió que Isabel no lograba, ni lograría jamás, establecer relaciones verdaderas con otras personas, ya no solamente él. Siempre caería en la manipulación, control y desvalorización de los demás. Esto era no solamente demostrado en el trato que proporcionaba a su esposo, sino en las constantes desvalorizaciones que siempre aplicaba en la vida diaria, a profesores, parientes, amigos y colegas.

 

La única que portaba la razón era ella; sin duda alguna, sin atender otros argumentos, por razonables que fuesen. Parecía una manifestación de sífilis terciaria cuando los gomas en el cerebro obligan a delirios de grandeza y a la parálisis general progresiva.

Sin embargo ella era VDRL negativa y HIV no reactiva igual que Francisco.

 

Pero algo..., definitivamente..., algo debía andar mal en la fisiología de su cerebro. Los genes de la bestia expresados ahora.

 

Es seguro que sus hijos ya comenzarían a sufrir el mismo trato, al no tener ella ahora a nadie más cercano sobre quien implementar su sociopatía.

 

En el cuadro representativo de las relaciones entre distintos tipos de personalidad (1), se puede identificar como masoquista depresivo a Francisco y a Marita como histérica y dependiente mientras que Isabel puede denominarse como histérica, histriónica y narcisista.

 

Ella luego evolucionó al narcisismo maligno y al estado antisocial, cuando dejó de importarle en absoluto el bienestar de su esposo y por ende el de sus hijos al hacerles prescindible el padre.

 

Una vez decidida la escisión, la extracción de su persona de ese ambiente tan nefasto, previo año y tanto de psicoterapia y estudio de las personalidades de ambos; previo varios años de la instalación de un depresión que se movía aceleradamente hacia la degradación de su autoestima, Francisco se fue definitivamente.

 

- "Para que exhibes esos diplomas, que están tan viejos" – imprecaba Isabel cuando lo veía acomodando los diplomas obtenidos después de largos años y constantes estudios, enseñanzas, participaciones e investigaciones médicas.

 

La protesta ya desfalleciente, agónica...

 

– "Esos diplomas son los que te han ayudado a mejorar a ti, y a tus hijos mediante mi esfuerzo".

 

– Y el insulto no expresado sino en la mente, por sus bases educativas, por un rescoldo de amor todavía en él..., –

 

- "Pedazo de mala mujer, puta, malagradecida... ¿Como pude caer yo en esta trampa?".  

 

No entendía él en aquel momento, que la agresión de ella no era mas que una manifestación de minusvalía ante el médico, de un complejo de inferioridad avasallante que disfrazaba con la agresión, con la desvalorización de aquel ser que le dio el camino al bienestar propio y de sus hijos, pero que ella debía decapitar por instinto, por venganza o por su maldad innata o aprendida o por una enfermedad incomprensible que la atacaba.

 

¿Existirán enfermedades adquiridas que ataquen la personalidad? Se preguntaba con frecuencia el galeno. ¿O existen sistemas de control y derepresión de la personalidad psicopática? Porque Francisco observó un cambio radical en esta mujer, una vez muerto su padre, a los dos años de casados.

 

 


De la película El Exorcista. En la web.-"Parece que me la hubieran cambiado"- dijo alguna vez. – “Da la impresión que necesitara un exorcismo”- . “Parece que estuviera poseída por El Maligno” – repetía mientras pensaba, contrariando su formación científica -  si realmente este método pudiera funcionar.

 

 

O era simplemente que ese era el tiempo de histrionismo que había ella calculado. El tiempo necesario para hacerle caer en todas las trampas que la puso y luego empezar a cobrar, empujándolo fuera de su casa y su familia.

 

 


 
   
 
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