apocalipsis conyugal
  Capítulo XX - Una estrategia del sociópata: El acoso moral. ¿Mujer soñada? Ja!
 

¿Qué es el acoso psicológico? ¿Que es el acoso moral?

 

La posibilidad de destruir a alguien sólo con palabras, miradas o insinuaciones es lo que se llama «violencia perversa» o «acoso moral». Es la forma más sutil de violencia que se ejerce sobre una persona. Con una estrategia, con una metodología, con un objetivo, para conseguir el derrumbamiento y la destrucción moral de la víctima. Acosar psicológicamente o moralmente a una persona es perseguirla con críticas, amenazas, injurias, calumnias y acciones que pongan cerco a la actividad de esa persona de forma que socaven su seguridad, su autoafirmación y su autoestima e introduzcan en su mente malestar, preocupación, angustia, inseguridad, duda y culpabilidad. También puede ser la decisión de despojar ([1]). Acción que él veía ahora diáfana, en el comportamiento de Isabel.

 

¿El motivo? El motivo del acoso psicológico suele ser la envidia. El acosado suele ser una persona que se distingue por algún motivo y cuyas características suponen una afrenta para el acosador.

 

Ella, - Isabel al momento del re encuentro -, una pobretona con ínfulas de abogada, que por su modo de actuar no había podido pasar del tercer año de derecho en 16 años de estudio. Él, médico, profesor, investigador, académico, pero ignorante o poco apreciativo de sus logros, con ínfulas de caballero andante que debía rescatar a la bella princesa presa en la torre del castillo, bajo el cuidado de algún dragón. Caballero que se sentía obligado a proteger aquella mujer de la cual se había enamorado y que en su mente todavía la recuerda caminando por las calles polvorientas, a ratos llenas de barro,  de Santa Cruz con su bolso de "Minnie Mouse", hacia el paupérrimo cuarto que compartía con su hijo, luego de haber pasado toda la tarde intercambiando caricias en algún hotel, de esos que ella conociera tan tempranamente con su padre.

 

- "Pero Francisco, como se te ocurre llevarla hasta allá. No ves que te expones de mil modos. A un accidente, a un asalto, a un secuestro. Esa es zona rural. Peligrosa. "

 

 – Le reclamaba amablemente un abogado amigo del galeno, al enterarse que él le servía de transporte a Isabel –

 

- "Chico, aquí tenéis el número de mi chofer de confianza que labora en la Línea del Hotel del Lago."

 

Caso omiso.

 

Le parecía poco caballeresco compartir el sexo y el amor con ella y luego enviarla en un taxi a su casa.

 

Otros motivos de acoso psicológico, son la necesidad, - patológica - , de destruir a una persona que estorba a los propósitos del acosador. En Isabel, el propósito primigenio era el de quedarse con sus bienes y salir de él sin mancharse las manos. Existen muchos más motivos: por ejemplo, la identificación de la víctima con una persona del pasado de la verdugo y de quien ésta se quiere vengar. Como una imagen paterna resquebrajada, ahora trastocada en Francisco, ante la mentira de hacerle creer que su madrastra era su madre biológica y vaya usted a saber cuales otros posibles motivos que por pecaminosos no se deban comentar.

 

Cuando una persona mayor estorba, - como lo era ahora Francisco -para los planes de vuelo superior que bullían en la narcisista mente de Isabel, lo mejor es dejarles que organicen su propia independencia, que apliquen sus bienes a asegurar su futuro. Esquilmarles, para luego echarle de nuestro lado… es una canallada, es una bestialidad. Pero una mente confundida con la venganza, no puede discernir entre lo bueno y la canallada, la bestialidad…, y es insensible al bienestar del otro –

Se enfrentaron la inteligencia, laboriosidad y buena fe del médico con la codicia, arrojo y mala fe de la abogada; la adoración, la gratitud y la indulgencia con la calumnia, la ingratitud, el rencor, la demencia y la maldad.

 

El acoso puede ser, acoso afectivo, identificado como cronofagia, lo cual consiste en quitar tiempo valioso del acosado para su propio provecho. No importa cuales sean los planes que el acosado tenga, esos no tienen importancia por sobre las necesidades del acosador. Con frecuencia Isabel interrumpía el trabajo del médico, bien para que le ayudara a redactar documentos, para usarlo como su secretario en escritos que fueran necesarios para alguno de los pocos casos que ella pudiera manejar, para que le escribiese su tesis de grado, para búsquedas en Internet, para llevarla y traerla a cualquier hora que ella considerara. El médico, empujado por el amor, por la inseguridad de tenerla, por su personalidad, se plegaba siempre a sus deseos, motorizándola entonces a nuevas exigencias, donde el "gracias mi amor",  lucía cada vez mas innecesario y que de cualquier forma ella no otorgaba..., por creerse merecedora del universo.

 

El agradecimiento es un sentimiento que surge espontáneamente en una persona normal y es signo de amor y respeto hacia los demás. El psicópata o sociópata carece de agradecimiento y por tanto es un signo de alarma para cualquier relación donde se note la ausencia del mismo.

 

Utilizaba con frecuencia el canibalismo afectivo: Solicitar afecto solo y sólo cuando el acosador quiere. Los deseos, siempre constantes de Francisco por ella, los fue apocopando con rechazos cada vez más obvios. Ella era quien decidía ahora sin había relaciones sexuales, cada vez mas distanciadas, cada vez mas cortas, cada vez menos satisfactorias, cada vez mas precedida o seguida por alguna necesidad o petición de ella.

 

Manejaba con cada vez mayor destreza la fragilidad afectiva, otra de las típicas características del acoso, lo cual consiste en indicar ausencia de aprecio si la víctima hace valer sus derechos o el  chantaje afectivo, cuando la verdugo amenazaba a su víctima con dejar de quererla y expulsarla de su vida si no satisface sus demandas, a veces ilógicas, injustas o imposibles.

 

La solicitud constante de que la dejara y la amenaza del divorcio, se hacía cada vez más frecuente, así como se prolongaban sus ausencias aducidas a sus estudios o a su trabajo de la casa, antes un  bien propio de Francisco. Esto provocaba un vuelco en el corazón del varón, probablemente expresado de alguna forma de lenguaje corporal, o en el olor a tristeza,  para la satisfacción de la bestia.

 

Para mantener la incertidumbre y la dependencia, a veces…, raras…, muy raras veces, se disculpaba sin mucho énfasis y se introducía en la cama con su esposo, para una pasajera sesión amatoria, requiriendo en muchas ocasiones la concomitancia de una película pornográfica de actividad lésbica. Francisco no acababa de entender que era víctima de una bien urdida trampa y se consolaba pensando que aquellos momentos de cercanía eran una demostración del amor que Isabel sentía por él. Cuando un pensamiento negativo hacia ella se atravesaba, se cuestionaba si estaría paranoico.

 

Como la mayoría de los varones enamorados, plasmados en los escritos de famosos, durante todos los tiempos, burlados en los vallenatos y en los merengues o la salsa, lloriqueados en los boleros y las baladas, se negaba a entender la maldad de la cual era víctima.

 

"Ya son las doce y no llega… ¿Me hará lo mismo que ayer?" – expresaba el lastimero Tito Rodríguez; y a la llegada de la ansiada pérfida, cantaba feliz, sin percibir o sin importarle,  los cachos y el desprecio.

 

Sin embargo su inteligencia lo retaba a cada instante cuando se cuestionaba si esta familia estaba de alguna forma avanzando hacia un futuro promisorio. Su desesperado deseo de mantener a toda costa la relación, una faceta de su personalidad, no le permitía ver su condición de víctima y por eso alargó tanto su sufrimiento.

 

El problema es que la esperanza de una vida armónica siempre está allí. Se espera que la relación mejore. Se espera que la otra persona recapacite, pero lo único que hace es aprender cada vez más de la víctima para continuar degradándola, para continuar utilizándola. Disfrutando quizá del olor que denuncia el miedo a la separación, del olor que denuncia el deseo frustrado, del olor cuya química encanece cada vez más, aja su piel y desmorona su corazón.

 

Si la persona manipulada no comprende hasta que punto está siendo usada, si no se identifica claramente como víctima, sin pena, sin el menor asomo de vergüenza, nunca saldrá de esa situación o la depresión resultante lo podrá empujar al suicidio, el asesinato o ambos, como le pasó al coronel Rivillo.

 

"Parece que prefiero el dolor de estar con ella que el placer doloroso de tenerla lejos. Isabel sigue con sus pleitos constantes, quejas de quererse ir..., ahora es ella la que se quiere ir. Estaba convencido de no venderles la casa a los hijos de ella, pero nunca escarmentaré. A través de la figura de El Usufructo, le he vendido hoy, aniversario de la muerte de su padre, la casa a los hijos de Isabel, convencido por ella, conocedora de las leyes y de las trampas, que mientras viva siempre será mía la casa."

 

Su deseo, confundido con amor, confundido con masoquismo, confundido con dependencia, su resolución edípica equivocada de nuevo, solo servía para alimentar la bestia depredadora y despiadada anidada en los genes de Isabel, quien con dolo, con añagazas, con premeditación, alevosía y ventaja, continuaba despojándolo de todo, incluyendo su autoestima.

 

Los problemas alcanzaron a los niños. El mayor, el hijo que ella le ofreciera como propio, como una trampa mas, era igual que ella. Ya el adolescente había copiado el instructivo manipulador de su madre, el instructivo maquiavélico, el instructivo que decía primero injusticia, primero indolencia, primero yo. No le importaba sino el beneficio que pudiera derivar de la relación con su padrastro, o de cualquier otra persona, instruido por ella. Había copiado exactamente sus costumbres. Se limitaba a decirle a Francisco cada vez que el solicitaba su simpatía: -"No es mi problema"- , sin tomar en cuenta, sin acordarse, donde vivía, como vivía antes de conocerlo, sin padre y sin casa, en un cuarto de una casa donde los wuayuú, muy pobres pero muy samaritanos acogieron a su madre; sin acordarse de que él, su padre ahora, le había salvado la vida cuando lo resucitó de la piscina donde su imprevisión lo colocó al borde de la muerte. Sin recordar los viajes que hicieron juntos para que al hacerlo creciera su conocimiento de la tierra que lo albergaba. Sin recordar quien la había proveído el teléfono celular que nunca usaba para contactarlo a él y que su salud estaba protegida por el dinero de él. Este malagradecido genéticamente igual a su madre, no exhibía congoja alguna por la situación y más bien parecía disfrutarla y hasta promoverla, cuando le detallaba a su madre los regaños y las desavenencias que pudieran surgir entre él y su padrastro cuando intentaba corregirlo, exagerándolas.

 

La misma actitud que alguna vez manejara su madre para separar a sus padres, Gilda y Roberto.

 

Pero el benjamín sufría. Mostraba signos depresivos con sus exabruptos emocionales o su inapetencia. En las ocasiones en las cuales los pleitos expulsaban al hombre de su casa para evitar se prolongaran, el niño menor siempre solicitaba irse con su padre.

 

- "Papi, porque no buscamos en la Internet como complacer a una mujer" – sugirió una vez.

 

La lágrima furtiva la aplacó el varón con el abrazo cariñoso hacia el hijo querido. No planificado, pero querido. Utilizado para engatusar a su padre, pero querido ahora…, muy querido. El hijo que alguna vez tuviera más cercano a él en toda su vida. Cinco largos años de purgatorio, que sirvieron para acercar a este hijo, el cual su padre calificaba como su "hijo más desamparado", que él quiso convertir en su hijo más protegido.

El cual veía ya en el futuro de nuevo desprotegido, en manos de su madre, inepta para criarlo bien y de su hermano, envidioso, utilitarista como su madre, despiadado, insensible y castigador.

 

Pero la experta en bastardad, consiguió una vez mas destruir una relación armónica, adecuada, con futuro, necesaria para el niño. Necesaria inclusive para el otro egoísta que ella criaba, cuyos intentos de corrección de parte de Francisco eran constantemente desautorizados, saboteados  por ella en presencia de aquel.

 

Una historia repetida de su aprendizaje en su propia adolescencia.

 

Inútiles fueron los ruegos del doctor; los argumentos de la importancia de una vida armónica; lo necesario de conservar la familia, la casa, la vida en común, dar el ejemplo por primera vez en su vida de una vida conyugal perdurable, habiendo cortado como lo hizo con todas las relaciones extra-maritales que antes siempre conservó. Haciéndose el ciego, sordo y mudo ante la ulcerante sospecha de que los papeles se hubiesen cambiado ahora, dadas sus prolongadas e inexplicadas ausencias "y que" por el postgrado. Ulcerante, porque los dolores de estómago eran cada vez mas frecuentes, las ideas suicidas y homicidas cada vez mas intercurrentes; la salud física, mental y social cada vez mas lejana.

 

- "No entiendo nada. Yo he invertido  todo mi dinero, mi energía, mi amor, mis esperanzas en este proyecto conjunto contigo, el cual tú insistes en destruir".

 

- "¿Cual causal de divorcio aducirás? Que no quiero que seas una callejera más. Bueno causal..., no está en el código!"

 

Decía iluso, creyendo que podría existir algún rescoldo de razonamiento en la bestia que hacía eclosión desde dentro de ella..., cual extraterrestre contaminante de sus entrañas.

 

Las fuerzas para la acción, usualmente derivan de las virtudes presentes en el individuo. El médico había dado muestras de ser imprudente; había dado muestras de debilidad, al prolongar una agonía en un paciente terminal, su matrimonio. Pero conservaba la justicia y obviamente había dado muestras de templanza por las mismas razones antedichas.

 

Se comparaba con sus hermanos. A uno su impaciencia lo enfermó por un lado, pero por otro, lo llevó a superarse. A otro su paciencia lo mantuvo unido a su familia, hasta su muerte. Se comparaba con su tío difunto, quien nunca pudo dejar de amar a la mujer que lo desechó..., quien ahora injustamente disfruta su herencia, sin haberlo respetado y cuidado en muchos años. ¿Existirá el infierno para ellas?

 

 

MUJER SOÑADA

 

Oh! Mujer de mis sueños, de cuerpo etéreo, nunca realizado,

si vienes,... llega pronto porque el tiempo no espera..

He pasado mi vida del deber a la vera,

amando, amando, amando sin amar, a muchas a escondidas,...

para luego quedar,... lujuria satisfecha,... de mente desolado.

 

Porque el amor carnal no satisface al ser,...

Más,... fusionar espíritus en crisol genital

es el tiempo,... el espacio,... la luz,... el alma,... es ser.

En mis sueños te espero, deseando tus anhelos.

Tú te materializas en un cuerpo vibrante, sudoroso de amar.

Veo ese cuerpo sinuoso al compás del deseo,

y creo haberte encontrado,...

Oh! cuan equivocado,...

Errado he cultivado orquídeas en el mar.

Si vienes llega pronto, no te hagas esperar,

Teme no substraerme de mi abstracción terrena

y llevarme a tu copa de rosa espiritual,

a dimensión que anhelo, tan del dolor ajena,

de confianza,... cariño,... necesidad de amar

que al ser mutua despierte la pasión sin igual,...

 

Que al ser mutua despierte necesidad divina

de un cuerpo hermafrodita, compuesto por los dos

en el tiempo y espacio terrenos separados,...

pero unidas las almas con comunes anhelos.

 

Y este sueño recurre, tantas veces frecuente,

que quisiera pensar que mi vida es el sueño.

 

Oh! mujer de mis sueños, tu tienes tantas caras.

Cuantas veces mis ansias he saciado en tu fuente.

Cuantas veces de nuevo, tu imagen se borrara.

Cuantas veces refulges en el recuerdo púber

de mi primera amada, que poseer no hube

y que el tiempo al deseo no ha restado potencia.

 

Entonces tu sonrisa, Oh! mujer de mis sueños

se difumina lentas e inexorablemente,

cobijándome entonces solo cosas terrenas.

 

Yo seguiré la vida buscando entre las gentes

y viéndote en mis días, tu evitarás ser mía,...

cuando te ví en mis sueños tu gran pasión ardía....

 

Sí,... Quisiera pensar,...

que mi vida es el sueño.

 

 

 Fantaseaba con ausentarse, de nuevo al exterior, para mayores ganancias académicas, como había hecho en su juventud, pero le parecía injusto que ahora, en su edad de retiro, estuviera atravesando por el predicamento actual.

 

Pensaba en Cristóbal Colón cuando alguien en la Universidad de Salamanca y luego de numerosos problemas a los cuales los llevara su incapacidad de mando dijera refiriéndose al gran navegante "Que vida tan malgastada!" – asumiendo la frase para si mismo. Tal era el estado de la depresión en la cual lo había sumido Isabel.

 

En eso..., canibalismo afectivo:

 

- "Dame un espacio, quiero dormir contigo; me haces falta."

 

– "Ven amor mío, te he estado esperando; tu me haces mas falta todavía."

 

La esperanza renace en el varón, sin darse por enterado, que este acercamiento no es otra cosa que la aplicación del chantaje afectivo. Isabel, quizá enseñada por la bestia que llevaba dentro, intuía que más adictivo que el placer mismo, es suspender, cortar el displacer. El displacer de no tenerla podría llevar a Francisco a desacostumbrarse,  a cortar la adicción, a entumecer el displacer vía el olvido o la sustitución. Pero al cortar el síndrome de abstinencia, provocaba en Francisco mayor adicción.

 

Mañana, después de hacer el amor, viene la solicitud de dinero porque tiene que viajar a resolver un problema legal en Carora. Uno de sus hermanos, de la catarrabanda que dejara su padre, se ha metido en líos; lo han acusado de robo. Ella va a cobrar por su intervención.

 

- "¿Le vas a cobrar a tu hermano?"-

 

- "Claro…, ese es mi trabajo. Y es muy eficiente".

 

-"Pero..., ¿a tu hermano?".

 

- "Sí".  Sin otorgar derecho a mayores discusiones.

 

- "Que altruista sois". - Inevitable observación por lo imposible de entender para un médico, la espera de honorarios de parte de un pariente, de un colega, de un alumno, de un pobre, de un amigo, de una persona querida y apreciada.

 

Una gran diferencia en el tamaño del súper yo del médico en comparación con el de la abogada.

 

 - "Necesito dinero para el viaje. O me das o me llevas". -

 

Después de haber disfrutado de su cuerpo, viene el pago. Su mente recuerda aquella canción donde el varón lastimero ya botado dice

 

--"Put your head upon my pillow…, and let believe you love me, one more time"- (1) 

 

Con frecuencia pensaba y cantaba  en ingles, dado que el tiempo empleado en el postgrado había hecho de ese idioma su segunda lengua.    

 

La negación y la transferencia son mecanismos de defensa, que el médico utilizaba sin darse cuenta. Se consolaba con el pensamiento mágico; pensando en lo inútil de discutir los designios divinos. Su vida loca - se acusaba de portar su enemigo encima…, sus genitales - lo había alejado de los destinos que se había propuesto en su vida: profesión y familia. Había intentado en este nuevo experimento recuperar ambos, pero había escogido mal..., de nuevo..., a su pareja. Ella, adherida a la comodidad material, lejos de la virtud, - signo de inferioridad humana – (1)  era la peor escogencia que pudo realizar.

 

Habría que buscar en sus genes o en los programas grabados en su disco duro mental. La psicoterapia se hizo necesaria. La auto investigación psicoanalítica se hacia indispensable ya que se sintió frustrado cuando intentó la investigación objetiva a través de un psiquiatra-psicoanalista de moda en su ciudad natal, quien olvidando la formación médica del paciente, pretendió utilizar la técnica general que usaba con todos.

 

- "Si Freud, se autoanalizó, entonces es un acto posible" – se dijo sin detenerse a considerar lo ambicioso y tonto de la comparación de si mismo con aquel genio.

 

La investigación clínica, una actividad que le atraía, había practicado y le fascinaba era necesaria; pero ahora el objeto del estudio era él mismo.

 

Frecuentó entonces consejeros matrimoniales, psicoanalistas y psiquiatras, sucesivamente. Se documentó con libros especializados en tales problemas.

 

 

Buscó analizar su pensamiento y llegar a conclusiones determinantes.

 


ein BildEn un auto infligido test de Rorschach, visualizó dos brujas chachareando mientras una figura infantil sufría al fondo. ¿Marita e Isabel vs. Daniel vs. Daniela vs. César Augusto?

 

El poema del médico, "Mujer Soñada", demostraba el vacío del amor deseado. La imposibilidad de encontrarlo. La necedad de buscarlo. Un poema escrito tantos años atrás, aún antes de conocer a  las abogadas despojantes de sus comodidades, que más que un poema parece un plan de vida.

 

La entrega y deseo de conservar el amor, cuando el espejismo que visualizaba le daba la esperanza de calmar la agonizante sed de cariño que constantemente le atosigaba. Hasta que rendido, escapaba de la realidad, para preferir el sueño. Esto denunciaba las facetas anormales de su personalidad, ahora exacerbadas por la inadecuada compañera con la cual había desarrollado una simbiosis, mas que una sana relación conyugal. Y en su progresivo conocimiento de si mismo y de ella, al negarse a la separación, Francisco buscaba el crecimiento de la relación hacia el  adaptarse a ella o el independizarse vía la indiferencia, pero conservando el matrimonio.

Cosa que finalmente tampoco funcionó.

 
   
 
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