apocalipsis conyugal
  Capítulo XXI - La amorectomía paternal en los hijos y la personalidad enferma.
 

En sus ahora cada vez más frecuentes soliloquios, se dirigía a sus hijos:  

 

"¿Creen acaso que los amo porque se supone que así sea? No... Los amo porque no lo puedo evitar. El amor no tiene una razón física aparente para el hombre común, aunque el científico vislumbre su existencia. Se ama porque se ama. Aún a quien no lo merezca. Pero la razón empuja, propulsa, evita, ese ser dañino objeto del amor, que manipula hacia el conflicto y que ocasiona cada vez mayor daño, por ser ella, aún inadvertidamente, destructiva y sociópata. Mi ausencia de ustedes no es por decisión propia, sino por decisión de ellas, cuyo odio inmerecido evita que los contacte. Y a pesar de eso no se deja de amar. Como expertas cirujanas, ellas han realizado en sus mentes una operación muy difícil y nefasta en los sitios del cerebro donde las emociones residen: "la amorectomía-paternal hipocampo-amígdalar-prefontal".  Una operación cuyos instrumentos consisten principalmente en la palabra destructiva pero que lleva a una consecuencia fatal para el amor filial".

 

"La extirpación de vuestros sanos sentimientos de amor hacia su padre, cuyo origen si hacen un gran esfuerzo - ahora después de operados - está en mis demostraciones afectivas que tuve para con todos ustedes desde el momento en que supe de vuestra existencia. Desde el embarazo de ellas. Así que si desean rememorar ese cariño, deben ser ustedes ahora quienes se acerquen hacia mí, borrando de sus mentes las intenciones materiales y utilitaristas aprendidas de ellas".

 

En Francisco se conjugaban muchas de las características del trastorno de personalidad fronteriza o borderline descritas en el Manual de Estadísticas y Enfermedades Mentales de la Sociedad Americana de Psiquiatría (DSM-IV):

 

1) El hacer desesperados esfuerzos para evitar el abandono.

 

2) El buscar relaciones con personas apasionadas con constantes altibajos emocionales. Ambas abogadas se mostraban así.

 

3) Un sentido vago de auto identidad al no darse cuenta de todas las ganancias obtenidas en su vida previa, en su vida profesional y el descuido por los bienes obtenidos con su trabajo, otorgándolos sin darles gran importancia, pensando alegremente, ingenuamente, de buena fe, que serían compartidos.

 

4) Dificultad para controlar sus tendencias autodestructivas. La búsqueda de mujeres nefastas y el pensamiento suicida-homicida al identificarlas como tal.

 

5) Estados de ánimo cambiante, entre la melancolía y la alegría, la irritabilidad y la ansiedad.

 

6) Los sentimientos de decepción y vacío por el comportamiento de su pareja, en quien busca cierto grado de perfección.

 

7) Los sentimientos de ira homicida, que pueden escaparse del contexto de lo normal.

 

8) Preferir el aislamiento, cual anacoreta, ante la depresión y el estrés. Sentir como si estuviera en un sueño. "Oh, quisiera creer que mi vida es el sueño", tal cual expresa en su poema Mujer Soñada.

 

Estas características se conjugaron perfectamente con el carácter de las abogadas, pero preferiblemente con el de Isabel quien mostraba variadas facetas de personalidad maquiavélica, narcisista e histriónica tal como descritas en el DSM-IV:

 

1) Ausencia de humildad en sus juicios, fueran sobre Francisco, sus profesores, sus conocimientos y la forma de percibir su entorno. Arrogancia y orgullo.

 

2) Considerar una muestra de debilidad la moral y la ética. Ausencia de escrúpulos para mentir, estafar, engañar, calumniar y preferir ser temida que amada. Considerar imposible avanzar en la vida sin tomar atajos o torcer las reglas.

 

3) Acoplarse a decirle a las personas lo que querían oír. – "El matrimonio es una empresa para toda la vida, Francisco. Te amo. Yo no me casé para divorciarme. Yo solo he tenido relaciones sexuales contigo, desde que nos re-encontramos. Déjate de tonterías y vamos a bailar". Esperanzas renovadas en el varón, sólo hasta la próxima botada y solicitud de separación. 

 

4) Desconfiar de todos,  -- "porque pienso como abogada" --.

 

5) Un sentido demasiado inflado de su propia importancia y un sentido exagerado de los logros y talentos; una tendencia a creerse tan especial y única que solo debía estar asociada con gente e instituciones especiales y de gran estatus. – "Yo soy abogada, ¿sabe? Yo soy la doctora Isabel. Voy a ser Master y luego Magistrada del Tribunal Supremo de Justicia, dirigente política y voy a ganar muchíiiisimo dinero. Mi automóvil será un Mercedes Benz con chofer o choferesa. Una vez divorciados, voy a tener un esposo mucho mejor y mas joven que tú".

 

6) Necesidad de obtener una admiración excesiva de los demás y de recibir un trato especial y de obtener sus expectativas inmediatamente sin consideración a los demás y actuar en forma sexualmente seductora.

– "Te imaginas, me prohibieron la entrada en los Tribunales sólo porque tenía puesta una minifalda y se me veían demasiado atractivas mis piernas. Si son tontosss esos hombres, ¿Ah?".

 

7) Deseo de explotar a otros para obtener lo que requieren para si mismos. Dolo en los contratos que realizó con el "débil jurídico".

 

8) Una constante envidia por los logros de los demás. Restarle importancia a los mismos.

 

- "Todos tus diplomas están amarillos y viejos!" -

 

9) Incomodarse al dejar de ser centro de atención. Usar en forma consistente la apariencia física para llamar la atención.

 

- Al ser obligada a hacer la cola en el SENIAT: 

 

"A ese Guardia Nacional lo voy a denunciar por no saber atender al público; yo soy Abogada, ¿sabe usted Guardia Nacional? En Maracaibo no me maltratarían de esta forma. Odio a estos gochos del carajo. Y a mí que se me vino a ocurrir hoy vestirme con ropa deportiva. Yo nunca me visto así para visitar oficinas".

 

10) Hablan de una manera excesiva, siempre tratando de impresionar a los demás, sin tener mucho conocimiento de lo que expresan, utilizando técnicas teatrales y drama cuando cuentan historias, sin importarle adornarlas con suposiciones tomadas como verdades o mentiras francas. 

 

Al comparar ambas personas puede verse como encajan: El tornillo y la tuerca pues... La espada y la vaina...

 

Cóncavo y convexo en un nada romántico sentido.

 

El mismo carácter que repetitivamente consigue a quien manipular. El carácter que se pinta en las películas, cuando una misma mujer es capaz de eliminar en matrimonios sucesivos a sus esposos,  mientras su fortuna crece.

 

La mayoría de los cinéfilos cree que son personajes ficticios, inexistentes, inventados.

 
   
 
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