apocalipsis conyugal
  Capítulo XXIII - El uxoricidio..., en defensa propia.
 

A pesar de tratarse de una clasificación aparentemente eficiente para separar los tipos de parejas y los tipos de conflictos que puedan ocurrir entre sus miembros, obviamente se imbrican en algunos aspectos unos con  otros y además es posible que una relación simbiótica pueda eventualmente, como resultado del aprendizaje de la parte sumisa del par, convertirse en adaptativa y hasta nuclear, como intentó hacer Francisco, dejando que Isabel hiciera prácticamente todo lo que le diera la gana, mientras él se quedaba cuidando la casa y los niños. Hasta que no pudo más, puesto que se le iba en ello su propia salud y autoestima.

Pero al separarse, Francisco dejó a Isabel todavía sin una clara conciencia de su psicopatía, la cual por otro lado nunca reconocerá por estar esta relacionada a una personalidad narcisista maligna.

Cuando Francisco firmó los papeles de solicitud de divorcio, tuvo la sensación de haberse quitado un inmenso peso de encima;

– "Imagínate que tuvo el tupé de derramar unas lagrimitas al momento de firmar, por lo cual mas tarde le pregunté a que se debían".

– "Es que tú eres el amor de mi vida, siempre te he amado y siempre te amaré"-.

Pretendía rendirlo con la suavidad de sus palabras y obligarlo con la zalamería de sus labios, que ella sabía que Francisco deseaba. Como  buey al degolladero y como necio a las prisiones para ser de nuevo castigado, como ave apresurada a la red ignorante de la amenaza a su vida, hubiese caído de nuevo en sus trampas (1)

-"Vaya!, no seas tan hipócrita y manipuladora. Te sale automática la manipulación, tal es tu maestría en ella. Si no fuera por mi estudio sobre mi mismo y el aprendizaje que he derivado de la psicoterapia que durante este tiempo me obligaste a buscar, me arrojaría en tus brazos para una reconciliación temporal y volver a caer en tus redes como blanco de tu necesidad de tener alguien cerca, para que lo puedas  patear constantemente y para servirte de él."

-"Las pérdidas materiales son grandes, por mi error en haber considerado a esta depredadora como mi mujer soñada, pero la experiencia vivida, me ha hecho crecer como persona" – comentaría luego.

- "Ella no es más que una ladrona de efectos y de afectos" – "Me robó todo lo material posible, de lo que ella carecía en absoluto cuando nos casamos hace cinco años y me robó el afecto de mis hijos, incluyendo el que intenté ganarme de su hijo legitimado, a quien nunca le permitió quererme".

- "Y ahora comprendo por qué. Porque el hecho de haberme ganado su afecto, la hubiera hecho sentir a ella de nuevo abandonada. Probablemente ella inmiscuyó en su mente en formación la frase que siempre me decía cuando le solicitaba su simpatía:

-  "No es mi problema" - .

- "¡Pobrecito ese adolescente! A menos que huya de ella, permanecerá castrado en sus afectos por el resto de su vida."

 

 

El problema del terapeuta, contrario al de la persona maquiavélica inerte a la maldad de los métodos que justifiquen su fin, es que se propone actuar de buena fe. Por aquello de la disonancia cognitiva, el terapeuta no puede arriesgarse de principio a tomar partido.

Aunque no siempre, niega la posibilidad, a que exista una personalidad maquiavélica detrás de la generación de conflictos. Cuanto peor, si ese maquiavelismo se anida en un base narcisista e histriónica, que linda con la sociopatía.

Esto fue notado por una de las primeras personas a quien Francisco consultó. Luego de apenas dos sesiones, la terapeuta le dijo al médico: 

- "Francisco, tu eres una persona valiosa, tu trayectoria profesional lo demuestra. Aléjate de esa mujer; la relación tuya con ella no tiene futuro. No permitas que te siga dañando a ti y a los hijos. Vete ya. Que no te vea yo de nuevo dentro de uno o dos meses con ella. Es destructiva, no te merece. Aléjate ya". –

Francisco, incrédulo, ciego de amor, necio, no podía concebir que una terapeuta de parejas, en sólo dos sesiones pudiera llegar a tan definitiva y lapidaria conclusión. Claro en esa época el no conocía o no quería reconocer la simbiosis, favorable a ella que caracterizaba esta relación, muy claramente expuesta ante la experimentada profesional.

Necesitó otros nueve meses, - todo un período gestacional-  para que en manos de otros terapeutas y luego de estudiar varios libros sobre el mismo tema, a lo cual lo llevó su formación científica, pudiera finalmente decidir irse de su lado.

 Isabel, al perder el blanco del objeto de su odio, - su padre transmutado en Francisco,  - no le quedará más remedio que convertir a su hijo mayor en su pequeño esposo y a su segundo hijo en un blanco de manipulación a través de un pseudo amor que ni ella misma reconoce como tal, pero que no es más que la expresión de la bestia en su humanidad. Al tenerlo como la sustitución de Francisco en la casa robada, lo destruirá en más de una forma. Empezando por tratar de extirparle el amor que el niño siente por su padre.

Estos hijos obligados a la dependencia, se ven mas tarde en la vida, en las tiendas y los supermercados, la madre vieja y el hijo maduro con calvicie incipiente, quien nunca encontró una mujer apropiada para que fuera su esposa, haciendo juntos la compra para la casa que ambos habitan, donde ella constantemente le recuerda lo bueno que era su padre, - si se tratare de una viuda -, o lo tonto, malvado, manipulable, dependiente, celoso, o cualquier adjetivo negativo, - si se tratare de una divorciada…, con loables excepciones.

Inertes ante el daño que promueven en esas personas. Una capacidad genética reproductiva completa, convertida por acción de la mala influencia de la madre, en un gen letal, lo que lleva a la ausencia de nietos en esa familia.

La ley no contempla sanciones contra este tipo de mujeres, que ante la frustración de su incapacidad para hacer feliz a un varón, a través de una vida conyugal productiva y provechosa, convierten a sus hijos, seres más vulnerables y fáciles de manipular en ciudadanos poco provechosos para el país y el mundo; en ocasiones, hasta en delincuentes.

La preocupación del varón puede expresarse, pero es raramente escuchada.

"Me llamas para decirme que nuestro hijo de 7 años está en una crisis de nervios, que cita el Artículo 27 de la LOPNA(2), que quiere ver a su padre. Que quiere vivir con su padre y no contigo. Si…, yo le hablé de sus derechos como niño y le cité el artículo 27 y el Artículo 80 de la LOPNA,, cuando me preguntó como podría hacer para quedarse conmigo. Y yo también le expliqué que tú eres su madre y que también lo quieres.  Aunque ahora dudo que quieras a nadie. Ni siquiera a ti misma. ¿Quien lo puso en ese estado? Me acusas a mí. Me acosas a mí. Por el teléfono ahora. Tú no dejabas de acosarme cuando estaba en la casa. Van 3 o 4 navidades de bazofia que nos haces pasar. Yo aguantando. Me retabas a que te golpeara. Me vejabas, me disminuías; me acusabas de poco hombre; me acusabas de impotente y te deseaba todo el tiempo. Me acusabas de no darte nada y cada vez engrandecía mas la casa y financiaba tus viajes para que crecieras profesionalmente. Me acusabas de maltratar los niños y de alcohólico sin recordar como abogada que la calumnia es un delito por el cual podrías merecer hasta 5 años de prisión y me dejabas cuidando niños y sacando perros a hacer sus necesidades, obligaciones que debían haber sido compartidas,  mañana, tarde y noche de miércoles a domingo, mientras tu paseabas tu erótica humanidad por quien sabe que predios y que gentes. Tú pudiste engañarme a mí con tus manipulaciones haciéndome creer que me querías. Tu pudiste engañarme cuando nos re encontramos y me hiciste creer que todavía me amabas, cuando lo que estabas era buscando prebendas, vengarte del abandono del cual te hice víctima, cuando me cansé de la guerra en la cual tu y Marita me sumieron. Tu pudiste engañarme cuando decías que para salir embarazada debería recibir tratamiento con pastillas fertilizantes.  Todavía mas, pudiste engañarme para hacerme creer que la única opción que tenía para defenderme de Marita era casarme contigo y pudiste todavía engañarme para conjugar todos mis bienes en la casa que con añagazas y dolosamente, me hiciste poner a nombre de tus hijos, aún sabiendo que la figura del usufructo no me favorecería frente al artículo 8 de la LOPNA, abogada ventajista. Tú puedes tratar de engañar a los Consejeros del Niño y del Adolescente con tus mentiras. Tú puedes engañar al Tribunal Civil con un divorcio contencioso volteando la tortilla de la sevicia a tu favor y acusándome de adicto con los fines de que se me prohíba ver a mis hijos. Tu puede engañar al Juez de Protección con tus manipulaciones, haciéndote pasar por parte no interesada en relación a las demandas de Marita. Tú puedes con mentiras y calumnias, hacerme pasar por maltratador de mujeres y de niños y adolescentes ante la Fiscalía y la Policía, porque esa, la manipulación, es un entrenamiento que has doctorado desde los 12 años. Pero, ¿sabes a quien no puedes engañar? A tu hijo menor, a mi benjamín, César Augusto. El sabe todos los esfuerzos que yo he realizado por mantener unida esta familia. El sabe cada detalle y trabajo que he realizado en la construcción de la casa. El me ha visto trabajando en las artes de fuego de los vitrales. El me ha visto construyendo escaleras; colocando puertas, pintando murales en las paredes, comprando materiales de construcción, vaciando placas, contratando obreros, correteando cemento y haciendo de albañil siendo Doctor por la esperanza de tener una casa bella para todos nosotros, dando amor a todos, pendiente de sus cumpleaños, pendiente de ti aún a expensas de mis propios intereses,  pendiente de la graduación de kinder de nuestro hijo - a la cual tu no asististe porque habían cosas mas importantes que debías atender, algo o alguien en Maracaibo –obligándome a un cambio de  los roles de hombre y mujer para mayor confusión en él;  llamándole a él para que vea un programa de TV interesante, aislándome en mi cuarto-estudio para huir de tus pleitos que el sabe que tu iniciabas siempre, para aislarme de tus acosos.  Quizá ha visto mis lágrimas y quizá ha oído cuando he lamentado involucrarme con la mujer equivocada, cuando tuve tantas oportunidades en la vida para escoger la apropiada. El quiere estar conmigo porque sabe que en esa casa, él es el único que me quiere; y quiere estar conmigo porque sabe que yo lo quiero. Y quiere estar conmigo, porque cada vez que lo hace, me siente querido donde voy y el se siente querido donde esté conmigo. Tú dices que entró en crisis. Apuesto que le negaste su petición de estar conmigo. Apuesto que le dijiste algo en contra de mí. Me llamaste para acosarme y para decirme que me seguirás acusando en Tribunales. Esa es tu forma de actuar: abogada, acusar, tribunales, mentir, escrúpulos inexistentes, súper yo destruido. Debiste dejarme hablar con él para tranquilizarlo. Debiste decirle que lo dejarías salir. Cuando me dejaste sin hogar, sin sueños, sin casa de habitación, sin hijos, sin vecinos, sin pueblo; cuando me expusiste al escarnio acusándome de cosas que jamás he hecho, cuando te dije, porque finalmente abrí los ojos del entendimiento, las verdades que escuchaste hace dos miércoles, cuando te dije que tú no eras una mujer, sino un ente, una bestia, lo cual te movió a  agredirme físicamente y como resultado de tu actitud apareces denunciada en la Fiscalía de Valera, el niño estaba escuchando todo. César Augusto no es bruto. El tiene discernimiento. El me dijo, refiriéndose a ti, su mala madre, que no debía empeñarme en querer a alguien que no me quiere. El saca sus propias conclusiones y él ve como me tratan en otras partes y él ha visto como me has tratado tú desde hace años; él compara como somos tratados en otras partes cuando está conmigo, por mis amigos y parientes. A él no lo puedes engañar. Todavía no lo puedes manipular porque es un niño y su mente no lo permite. Y cuando lo hagas, porque es lo que siempre haces, lo dañarás.

 

No le hagas daño a el también. No lo destruyas, como has hecho con el otro, poniéndolo de testigo en contra mía y castrando su individualidad. Por favor busca ayuda psiquiátrica y analízate. Por favor. No destruyas nuestro hijo. Te lo ruego de nuevo, aunque sé que no me escucharás. Es una verdad conocida en psiquiatría que el manipulador nunca escucha.

 

Por favor, entiende que estás equivocada! "

 

Un ruego desesperado como el que  Bolívar para conservar la unión suramericana. "He arado en el mar!" – dijo El Libertador.

 

Una carta sin respuesta.

 

Una carta que cultivará una sonrisa malévola acompañada de una mirada torva y un frote de manos, en aquella persona. –

 

- "Ya estás sufriendo, JaJaJa!"-

 

Francisco, también sembró en tierra infértil, sin futuro para nadie, ni siquiera para la depredadora; ante el resultado de un plan preconcebido con mucha antelación por la perversa mente de la abogada, experta manipuladora, cuyo matrimonio la provee de dinero y bienes a los solo 3 años de graduada, absorbiendo dolosamente el esfuerzo de un trabajo mantenido por cerca de cuatro décadas, cultivando los frutos de un amor fingido, cuyo narcisismo maligno es insensible al malestar generado en los hijos y el esposo o en la familia y amigos de ambos.

 

Cualquier persona es capaz de pecar. Cualquiera es capaz de matar, dadas las circunstancias. La diferencia entre un ser normal y un sociópata, es la ausencia de remordimientos en éste, es la sensación de no haber cometido una mala acción.

 

- "Cuando yo muera, Isabel vas a sentir mi espíritu en esta casa. Escucharás cadenas arrastrar o me oirás  martillando y arreglando la casa. Soldando las ventanas o arrastrando las escaleras para pintar más murales, para hacer arreglos, para tapar las goteras, o lo que sea. Oirás una guitarra en la noche cantando las canciones que te dediqué y me verás caminando o velando el sueño de nuestros hijos" - .

 

- "Yo no creo en eso" –

 

No existe conciencia. No existe calidez. No existe amor. Solo el interés argentófilo que le haga olvidar la miseria de donde escapó gracias al amor que inspiró en él.

 

Mercedes recibió su merecido. Su divorcio ocurrió un año antes. Ella todavía pensaba que su matrimonio podría salvarse, pero Isabel la regañaba constantemente por su indecisión. Francisco le sugería a ésta, abstraerse de esa situación, sin saber, sin sospechar que la misma constituía una forma de vengarse de aquella vieja ofensa "Tú, eres una malparida".

 

Francisco tuvo la extraña y dolorosa sensación entonces, que el próximo divorcio sería el de él, pero trató de tranquilizarse sopesando en su mente los fabulosos encuentros amorosos que todavía tenía con Isabel, salpicados, dañados, convertidos en algo deseado pero temido, por las constantes peleas y reclamos.

 

No entendía que el sexo era el arma con la cual Isabel lo amansaba.

 

Eran trampas de besos, de tetas, de nalgas y de vulva, donde Francisco gustosamente caía, solo para despertar luego a la realidad del lacerante dolor del desprecio, de la indiferencia, de la desvalorización, del sentirse utilizado, que mermaban cada vez mas profundamente su autoestima, confiriendo a este trato el calificativo indiscutible de acoso psicológico y a la relación, la de simbiosis.

 


destrucción masiva de células cerebrales por el acoso moralEl acoso, al provocar estrés, está científicamente comprobado, destruye las células cerebrales que procesan las emociones. Estas están localizadas en la zona mas primitiva del cerebro y es una impronta evolutiva anatómica en si misma, puesto que son estructuras presentes muy temprano en la escala zoológica. Las emociones se concientizan en la corteza cerebral y utilizan la vía amígdala – hipocampo para procesarse y finalmente almacenarse de nuevo en la corteza, en forma consciente o inconsciente. Pero el estrés sostenido destruye las neuronas del hipocampo.

 

Hey! Mata las células cerebrales de una de las partes mas sensibles e importantes de tu ser.

 

Esta es una agresión tan letal como una cuchillada sobre tu cuerpo. Y desde el punto de vista legal debería tener la misma connotación que el intento de asesinato.

 

Francisco tendría entonces todo el derecho de matar al dragón anidado en Isabel, por cuanto "no es punible el que obra en defensa de propia persona o derecho siempre que concurran las circunstancias siguientes: agresión ilegítima, necesidad, ausencia de provocación y obrar constreñido para salvar su persona de un peligro grave o inminente al cual no haya dado voluntariamente causa..." (3)

 

¿Pero a cual juez acudir para solicitar justicia?

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Ninguno que Francisco conociere en el espacio terrenal. Mucho menos cuando el ambiente en el cual ellos se desenvolvían, esa selva de demandas, de expedientes, de horas de despacho, de colas plagadas de calor, de irrespeto por el usuario, de gentes en iguales o peores condiciones, estaba tan alejado del que conociera Francisco. Quien además habría perdido credibilidad al ser demandado por las brujas del amor fingido en busca de un resuelve para su vida a través de sus órganos reproductivos.

 

Cuando nunca fue necesario exigir responsabilidad, cuando el médico, impregnado por sus genes que lo obligaban a ser un padre responsable, siempre estuvo pendiente de sus hijos, en todos los casos donde su lujuria los llevo a tenerlos, por decisión unilateral de ellas, quienes lo vieron no solo como un padre responsable y como un buen ejemplar del cual sacar genes adecuados para su descendencia, sino como un ser perfectamente manipulable sobre el cual ensañarse  y además perfectamente demandable. 

Porque mantener a los hijos no era suficiente. Se exigía una demanda que lo dejara sin salario para si mismo, como de hecho ocurrió, para beneficio de aquella persona dependiente que incapaz de producir, necesita despojar al otro cual cualquier ladrón, apoyada en sus conocimientos del derecho. 

Ellas robaron sus riquezas arduamente ganadas y saquearon sus ganancias y se quedaron con sus preciosas casas, las cuales destruirán junto con sus hijos. Temporalmente silenciaron su guitarra y por un momento acallaron su voz de cantor (4)


El arte es imperecedero. Y el profesor retirado, debe entonces reincorporarse al trabajo,  -afortunado él que tiene una posesión de la cual no puede ser despojado, - vivir en reclusión, casi arrimado en la casa de una persona que por bondad o necesidad de compañía le facilita abrigo, mientras dos profesionales jóvenes y fuertes, inteligentes y sagaces, pero también inescrupulosas y necias, desvergonzadas y aprovechadoras, calculadoras y despojantes, se adueñan de todo el esfuerzo realizado por aquél. Y adicionalmente lo despojan también del cariño de los hijos, a quienes ellas obligan a mantener.

 

Exactamente igual a la escena final de "Las Brujas de Eastwick".

 

Exactamente igual a otras escenas, vistas y repetidas a través de los siglos, desde que existe historia.

 

Es la conversión de un individuo en una no persona, por autoridad de la injusta ley que apoya la sinverguenzura de algunas mujeres. O mejor dicho, de algunos de quienes la aplican, cuyas máximas de experiencia no parecen suficientes para lidiar con tan complicado sistema.

 

Mientras niños que si de verdad necesitan ser protegidos, andan por los arrabales, ahogándose en cañadas o muriendo electrocutados o de cabeza en baldes para la limpieza, por la negligencia de las madres desamparadas que no pueden cuidarlos, pero cuyos padres abandonadores, - esos sí realmente negligentes,  - no tienen trabajo estable y no existe forma de obligarles por el bolsillo, en cuyo caso la responsabilidad debería trasladarse a los jueces de protección y al gobierno.

 

Profesionales conocedoras y bien asesoradas, capaces de cumplir con la cláusula de la responsabilidad compartida (5) y la de la proporcionalidad (6) , apoyadas por jueces mal informados o con una visión carente de reciprocidad, dejan fuera de la posibilidad de una vida digna a algunos hombres que sufrieron de miopía al escoger pareja.

 

No es extraño ver una demanda donde le confiscan al padre todos los bienes muebles de una compañía productora de helados, como medida cautelar.

 

 - ¿Y entonces, como va a producir, si eso es lo que sabe hacer? 

 

Al médico le secuestran todos los equipos para establecer su práctica, ignorando el Código Civil y basándose en el lapidario e inconstitucional Artículo 8 de la LOPNA, que coloca al niño, - realmente a la madre del niño, - en condiciones ventajosas ante cualquier otra persona, ante la mirada indulgente de jueces que o por prejuiciados o por muy ocupados o por muy indolentes, le importa poco como hará aquel para producir lo que la demanda exige.

 

El divorcio empobrece al hombre en promedio un 77% (7). En Francisco el empobrecimiento, considerando la pérdida de un apartamento, de una casa, ambos bienes propios escamoteados dolosamente por la nefasta abogada de quien se enamoró. Además de todo el mobiliario y de la mayoría de los bienes para su práctica médica, de sus obras de arte y pinturas, de sus  libros y herramientas de trabajo, alcanza a más del 95 % de sus haberes durante toda la vida. Una demanda civil en contra de esa mujer deberá incluir además el daño moral ocasionado sobre él, donde se incluya el acoso psicológico, el acoso moral, la calumnia y la pérdida del amor de los hijos, la depresión, el estrés post-traumático y el lucro cesante por el alejamiento del trabajo productivo a lo cual ella lo obligara con su actitud.

 

El daño moral no es cuantificable. La deuda de Isabel para con Francisco, medida en dinero triplicaría con creces el premio gordo de la lotería.

"Dios ve con benevolencia las acciones de los hombres que lleven a la destrucción de  la bestia".
Santo Tomás de Aquino.

(1)  Proverbios 7: 21_23

(2)  Ley Orgánica de Protección al Niño y al Adolescente.

(3) Código Penal de Venezuela: Artículo 65

(4) Ezequeil 26:12-13

(5) Artículo 366, LOPNA

(6) Artículo 371, LOPNA

(7) Zagorsky, J: Journal of Sociology, 2006

 


 
   
 
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