apocalipsis conyugal
  Capítulo XXVI - Medea es mas sutil ahora, pero igualmente destructiva.
 

Todo en la vida es percepción. Es sensación. Es interpretación del entorno de acuerdo a como los órganos de los sentidos llevan ese impulso nervioso a los centros respectivos del cerebro humano, para que finalmente, todo el conjunto de hechos, situaciones y programas inscritos en ese cerebro, decida que hacer con esa información y como procesarla y como responder a ello.

 

Pero el sistema es de tal manera  tan automático que parece pasar despercibido. Solo cuando se ven las anormalidades del mismo, - como en el autista, - pondera su importancia. 

 

El hombre antiguo percibía la tierra plana y centro universal. El convencimiento de lo contrario, llevó tiempo y sinsabores para los que se atrevieron a contradecir tal visión.

 

Los conceptos básicos de balística, en cuanto al arco que forman los objetos al ser impulsados, no se llegaron a entender sino después de la edad media y los descubrimientos tendientes a aclarar como el hombre se percibe a si mismo y a su entorno, no desfallecen con el tiempo.

 

Cada hombre inteligente, con las herramientas que posee, descubre e interpreta. Y aún así puede resultarle difícil hacerse entender y  convencer a los demás de su propia recientemente descubierta y correcta  visión de determinada cosa.

 

Solo el tiempo permite, al fin y al cabo, entender el punto de vista de aquellos predecesores que señalaron caminos.

 

Es asombroso cómo pudieron vislumbrar el conocimiento a través de la bruma de la ignorancia, mediante la sencilla experimentación y la observación, y entender que existen elementos básicos para explicar el todo.

 

Se ve ahora que la variabilidad es la regla. Esa variabilidad es la que hace que personas tan disímiles puedan encontrarse y que los aspectos personales de cada quien se conjuguen para unirlos y mantenerlos unidos o para separarlos, pero con un propósito cumplido. Ese propósito es la función básica por la cual estamos en el mundo. La reproducción. Independientemente de las bases educativas, de los estudios previos, mucho del comportamiento de los seres humanos, permanece en el plano instintivo.

 

Ya que la mente intenta razonar, por encima del instinto, pero la bestia estacionada en el genoma hace eclosión cuando menos se espera.

 

Por eso se interpreta que los pecados capitales no son otra cosa que la eclosión de la bestia en el humano. La golosa serpiente Boa constrictor. La iracunda monstruo de Tasmania. La avara ardilla. El soberbio tigre. El lujurioso gallo.

 

Genes de urraca recolectora de objetos brillantes, obligan a un ser humano a robar las joyas de la corona; por encima del castigo que se conoce se le impondrá, en caso de ser descubierto. Genes de rata, le empujan a apoderarse de lo ajeno en lugar de trabajar para obtener lo deseado. Genes de halcón, se solazan en dirigirlos a aprovecharse del débil. Los de aves canoras lo llevan a convertirse en músicos, cantantes o compositores. Esos mismos y otros, favorecen la presencia de uniones conyugales que duren toda la vida o sean efímeras.

 

Aves canoras que han formado uniones duraderas, llevan al nido huevos fecundados por machos con una diversidad del canto mayor y mejor que la de sus esposos, favoreciendo así la mejoría de la descendencia independientemente del riesgo que, de ser descubierta la infidelidad, acabe con la familia. Es un comportamiento instintivo.

 

La hembra humana una que otra vez, tres por doscientas en Maracaibo, basado en estudios serios, hace lo mismo (1).

 

Impronta evolutiva es una explicación que espera la prueba fehaciente de la genética molecular.

 

El tiempo permitirá ir acumulando cada vez mayores datos que expliquen las razones moleculares del comportamiento normal y anormal de los seres humanos, los cuales por ser el tope de la escala evolutiva, tal como la conocemos hoy, serán más variados que sus predecesores en el árbol darwiniano.

 

Esas improntas, llevan a la gente a decidir acertada o erradamente la escogencia de la pareja y la durabilidad de la unión; o por la misma razón, la certeza o error en tal acción, llevará a la consecuente soledad inevitablemente temida o deseada.

 

Los programas recibidos en el virginal disco duro con el cual nacemos, definitivamente habrán de influenciar también en el comportamiento, por cuanto todo está relacionado: el genotipo  -los genes, los planos del edificio – influye sobre el fenotipo – la fachada, lo visible -, pero este a su vez es influenciado por  el paratipo, por el perimundo..., el entorno.

 

Este razonamiento consuela, para poder decir que nunca se habrá amado en vano a pesar de lo que el cerebro interprete, excepción dada en aquellos casos extremos, en los cuales el amor no tuviera la incidencia reproductiva esperada o terminara como el amor de Medea..., destruyendo el futuro.

 

El problema actual, es que el futuro puede destruirse en forma mas sutil de lo que pudiera ser visto a través de los ojos de Medea..., o de Rivillo, el Medea moderno antes descrito.

 

Es una necesidad psicológica la de armonizar en nuestras mentes la figura paterna y materna.
ein BildUna madre como Isabel, - como Marita también, aunque en menor grado-, puede destruir el futuro, destruyendo la mente del niño que guarda. Manipulándole sutil o abiertamente. Extirpándole su naturaleza bondadosa y artística. Guiándole equivocadamente por la vía destructiva que ella trajina y ha trajinado siempre. Impidiéndole un desarrollo espontáneo. Extirpándole el cariño por su padre. Para luego continuar utilizándolo en su propio provecho.

 

Sólo en las puertas del Averno  entenderán su equivocación. Si acaso...



(1) Rodriguez Iturbe B., Moreno Fuenmayor H., García Ramirez R., Rubio D., Layrisse Z.: Mendelian recessive ratios in acute post-estreptococcal glomerulonephritis. Experientia 38: 918-920, 1982.

 

 
   
 
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