apocalipsis conyugal
  INTRODUCCIÓN
 

APOCALIPSIS CONYUGAL... análisis de la perfidia.

 

H.C. Moreno

 

"Si alguno adora a la Bestia y a su imagen, y acepta la marca en su frente o en su mano, tendrá que beber también del vino del furor de Dios, que está preparado, puro, en la copa de su cólera. Será atormentado con fuego y azufre, delante de los Ángeles y delante del Cordero. Y la humareda de su tormento se eleva por los siglos de los siglos, y no hay reposo ni de día ni de noche para los que adoran a la Bestia y a su imagen, ni para el que acepta la marca de su  nombre" (Apocalipsis 14: 9-11)

"El homicidio, el máximo delito, tiene un castigo no mayor de 30 años de presidio. Errar como padre con la mujer equivocada..., es una vida en prisión y mas allá. Solo verás jueces y miseria. Y ellas lo saben, que te pueden demandar toda la vida, con solo robarte un hijo..., el cual mas nunca verás y quien aprenderá a odiarte, viviendo con una falsa identidad. Malditas habrán de ser esas por siempre y pobres seres apocados sus por ellas castrados hijos". HC Moreno

 

PROLOGO:

 

El comportamiento humano, no puede ser desligado de su estructura genética, ni de la teoría evolucionista. Es cierto que el humano es el animal mejor dotado para recibir y procesar información por su cerebro de mayor tamaño y por una capacidad de hacerlo que lo diferencia, en estructura genética objetiva solo en 2 % del Gorilla gorilla y el Pan trogloditas. Objetiva, porque es posible que ese porcentaje aparentemente ínfimo de diferencia física, pueda ser usado por la biología de forma tal que la diferencia efectiva sea mayor, no sólo para alejarnos del gorila y del chimpancé, sino también para marcar diferencias importantes entre los humanos, lo cual vendría a explicar la variabilidad en la inteligencia y la capacidad de comunicación que exhibimos.

 

El conocer las formas como la biología ahorra tiempo y espacio, con la misma secuencia de bases en el ADN, para la síntesis de proteínas, - cambios en los intrones y los exones, variaciones en los codones de inicio y terminación, mutaciones puntuales o otras – así lo determinan (1). Pero en el genoma humano, se encontrarían genes tan primitivos como los que están presentes en las bacterias – por ejemplo  la capacidad de metabolizar el amino ácido leucina -  hasta genes que le permitan la variabilidad de comportamientos tan disímiles como el canto, presente en algunas aves; la agresividad –de variable expresión en toda la escala zoológica-; la tendencia a la huída, básico instinto de conservación – vista en las víctimas de los depredadores y la tendencia a destruir a los otros – característica fundamental de los depredadores, o seres mas fuertes,  justificada en el principio de la supervivencia del mas apto.

 

En el mismo género humano, existe una enorme variabilidad entre las capacidades que pudieran tener unos y otros. No todos tenemos la capacidad para la oratoria o para la composición musical, o para expresarnos a través de la palabra oral o escrita, o para expresarnos a través de imágenes.

 

Y mientras que para unos la vida basada en  los principios de prudencia, justicia, fortaleza, templanza, largueza, humildad, caridad y continencia, los cuales envuelven la nobleza y otorgan el título de ser humano al individuo, obtenido sólo en la universidad de la vida, otros apenas se desprenden de su cubierta primitiva para pasar por ella como simples seres huidizos o voraces depredadores.

 

La humanidad puede compararse a un cardumen que avanza en el espacio-tiempo, precedido por sus líderes sociales, políticos, humanísticos y espirituales, constantemente retrasados y hostigados por los que vienen detrás oponiéndoseles por razones que ellos creen válidas – quizá expresión sublimada de su minusvalía - o por el simple placer de interferir basado en su necesidad de alimentos. A  la zaga se encontraran los que componen la hez de la sociedad, tales como los delincuentes sexuales, los secuestradores, los ladrones y los asesinos natos. En el medio, ocupando estratos que demuestran la necedad del aforismo, "todos somos iguales", el resto.

 

Para los primeros nombrados, seres humanos especiales, la nobleza es un norte con rumbo fijo; para otros el hedonismo debe alcanzarse a cualquier costo sin importar el daño ocasionado. Cuando un depredador humano se encuentra un noble, el daño que éste recibe a pesar de lo grande que haya sido, siempre encuentra una respuesta…, el perdón; lo cual permite que el depredador se nutra y perviva; de allí que el perdón otorgado a un ser que no lo merece, sea el abono de la maldad.

 

La variabilidad en el comportamiento humano debe buscarse en las bases. Y esas bases están en el estudio de la variabilidad en el comportamiento animal, de donde los seguidores de la la teoría evolucionista suponemos que los genes humanos han derivado. El vulgo lo sabe intuitivamente cuando en relación a determinado persona expresa: "ése, es un perro", bien sea por lo fiel, bien sea por lo bravo y agresivo, bien sea por lo escandaloso, bien sea por su apetito sexual; o cuando se refiere a una mujer como "una perra" casi siempre relativo a sus tendencias sexuales promiscuas y su segura infidelidad o su trato despreciativo hacia todos; o "una cuaima", una serpiente, una cobra, una "coralito", una "caimana" por ser inescrupulosa y rastrera en sus actitudes y brindar también un trato despreciativo, sólo para su propio beneficio, sin importarle las consecuencias para la vida de su compañero – mucho menos la de su ex compañero -.  En el otro extremo hay comparaciones como "mi mujer es un ave del paraíso" o mas humano aún, pero superior…, y raro: "Mi mujer es una santa"

 

Pocas veces una mujer es referida como monstruo de Tasmania, quizá por la general ignorancia sobre el comportamiento social de este marsupial carroñero. El comportamiento sexual del monstruo de Tasmania hembra es complicado: incluye un desprecio a la relación sexual; una vez obtenido el embarazo después de mucha lucha por parte del macho, una aparente armonía seguida de un parto escandaloso de unos "monstricos" no mas grandes  que un grano de arroz que migran a la bolsa marsupial y una posterior pérdida de la relación por desprecio total al macho, a quien la hembra expulsa del hogar que construyó para su familia en medio de una barahúnda de amenazas, mordiscos y gritos. Una "monstruo-de Tasmania-homo-sapiens-femenina", establece una estrategia basada en búsqueda de un embarazo no deseado por parte del varón usualmente de buena posición económica o por lo menos con sueldo fijo, a fin de atraerlo; a esto sigue  una seductiva y engañosa oferta de amor eterno, una envolvente atención con fines de quebrar cualquier grado de resistencia a las solicitudes despojantes, "y que" en favor de los hijos y una vez conseguido el despojo, una expulsión del lecho conyugal primero y del hogar después, justificada en calumnias, apreciaciones negativas, difamaciones e injurias, acoso psicológico y desprecio por cualquier atención o acción positiva por parte del esposo, que se percibe merecida y sin derecho a retribución.

 

Sin pretender generalizar..., una actitud tan bestial originada en un ser humano que destruye la mano amorosa y amiga que la ampara, no puede ser justificada o entendida, sino en base al resultado de un comportamiento alejado de las virtudes humanas, un comportamiento instintivo, de bajos instintos primitivos, de instintos inscritos en sus genes a los cuales se obedece lejos de la razón y de la compasión; lo que los genetistas llaman mediante una mala traducción del inglés "impronta genética" y que aquí podríamos llamar "impronta evolutiva".

 

Eventualmente pudiera demostrarse mediante la tecnología de la genética molecular comparada, la similitud de determinados genes derivados de la monstruo de Tasmania con la variante humana de similar comportamiento, la cual podríamos denominar "Hembra-TAZ".

 

Los psicólogos – y los psiquiatras -, diferirán de mis opiniones en mayor o menor grado, por creer que la variabilidad del comportamiento está exclusivamente basada en la oportunidad de programar la computadora con la cual nacemos.

 

Pero resulta que no nacemos con una etiqueta que indica "Intel inside". La marca del procesador interno de cada ser humano variará enormemente de acuerdo a su carga genética. A no dudar que los programas que reciba ese disco duro que se encuentra en el cerebro humano, incidirán en el comportamiento final de su poseedor. El psicoanálisis funciona quizá, humanizando el animal interno. Y la terapia cognitivo – conductual, intentando modificar la conducta automática derivada de la impronta evolutiva.

 

La comprensión de ciertos aspectos básicos de la genética, han derivado desde Mendel, en la utilización de modelos en seres inferiores, que al comprimir el tiempo generacional han permitido este entendimiento.

 

El advenimiento de la genética molecular y el conocimiento cada vez mayor de la estructura de una gran variedad de genomas, que seguirá creciendo en el tiempo venidero, aunado a la capacidad de almacenar la información y por ende de poder estudiar el comportamiento humano a través de varias generaciones, podría permitir en el futuro confirmar la teoría que hoy exponemos, basándonos en experiencias recogidas a través del tiempo, en el camino de la vida y en la práctica de la medicina.   

 

H.C. Moreno

Maracaibo, Octubre de 2006

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1  La terminología genética no es indispensable para entender lo escrito. Baste saber que el ADN  tiene las claves para los genes y que estos se necesitan para la expresión de cualquier rasgo en los seres vivientes.

 
 
   
 
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