apocalipsis conyugal
  Si los cacha les da vuelta!
 

- Anda, busca la policía para meterlo preso. - ¡Me está pegando! ¡Me esta pegando! ¡Me está pegando!  -

 

Cada vez con mayor énfasis y mas altisonante como para que los vecinos le oyeran su calumnia.

 

O como solicitando a gritos que Francisco lo hiciera. Retándolo a la acción que ella parecía necesitar.

 

Francisco se dirigió al adolescente indicándolo la falsedad de lo que ella aseguraba. Le pidió que lo comprobara, que se devolviera a examinarla. Pero él, aleccionado por su madre al irrespeto hacia su padrastro, hizo caso omiso y se dirigió al Puesto de Policía del pueblo.

 

- Hasta aquí llegó esto. Dijo Francisco. Yo puedo luchar contigo. Pero no puedo tener a los hijos en contra mía. Tu locura llegó hasta hoy. No sigas sacando la ropa del closet, porque el que se va soy yo. Inmediatamente. –

 

- Lo que tienes es miedo a que te metan preso -  vociferó la arrabalera que él quiso convertir en reina.

 

Casi al borde del llanto, cantando  las canciones que el le dedicara:

 

"Cuando estemos viejos, dulce novia mía, el sol y la luna para ti serán"

 

Y le repetía constantemente una serie de frases aprendidas en no recordaba cual escrito lo que ella representaba para él:

 

- "Eres solo un conjunto de lecciones reales, sólo un cúmulo de esperanzas ilusas, eres un fantasma inasible para mi congoja, eres y serás siempre en mi vida una sombra dolorosa. -  Y lo mismo serás para tus hijos. Mala mujer."

 

Cuando luego de algunos meses de la separación, alguien le decía a Francisco cuanto sentía que Isabel le hubiese despojado tanto de bienes como de amores, el contestaba:

 

- "No sientas pena por mí. Yo estoy sano. Yo me recuperaré totalmente de esto porque la buena fe y el amor siempre me acompañaron. Conduélete de ella. La pobre no tiene remedio. La soberbia, la envidia, la deslealtad, el malagradecimiento, la sensación de ser inadecuada, la sensación de abandono, la sensación de haber actuado mal que quizá alguna vez superficialice..., la acompañarán siempre. Y cuando las cosas le empiecen a salir mal, tendrá muchos episodios de su vida los cuales recordar que justifiquen el mal que le acompañará desde ahora. Conduélete de ella y de sus hijos, que ella malcriará y hará infelices. Y malvados. Como ella-"

 

La actitud de Isabel para con Francisco, deriva de la relación de manipulación establecida entre ella y su padre. Cuando niña y adolescente, ella lo manipulaba para alejarlo de sus mujeres. Ese era su mutto, su modus operandi, el cual en base a repetirlo, llegó a doctorarlo. Al lograrlo, mantenía su relación amatoria sublimada con su padre y se satisfacía momentáneamente de su complejo de abandono. Isabel necesitaba que las personas se interesaran por ella y por tanto, las manipulaba hacia si misma, las hacía interesarse en ella, a través de su histrionismo, para cuando conquistadas..., abandonarlas.

 

Por eso resultaba tan simpática y atractiva a todos..., a casi todos..., al principio. Menos a las personas que detectaban, olían, percibían, vislumbraban, sospechaban o diagnosticaban su carácter manipulador. Y ella al notarlo, las desechaba de inmediato. Lo mismo hacía con cualquiera que pudiera "robarle cámara", que pudiera opacarla con su presencia.

                    

- "Si son antipáticos ¿Ah?"-

 

Así hizo también con su padre; una vez conquistado, lo desechó. Lo abandonó tempranamente. A los 15 años se emancipó, contra la voluntad de aquel, disfrutando al hacerlo del sufrimiento ocasionado en él.

 

Francisco precipitó la vía hacia el abandono, cuando se le entregó, completamente conquistado a Isabel, con la intención de formar con ella una familia, dejando de lado todas sus relaciones anteriores:

 

Dejó a la pediatra que tenía cuando se casó con Isabel, con quien en un momento dado pensó quedarse, pero cuyos complejos existenciales terminaron por alejarlo; Isabel disfrutó vejándola con su palabrerío cuando la conoció en el Hospital donde Francisco se desempeñaba. Y luego le contó los detalles a Francisco, estudiando su reacción.

 

Dejó aquella híbrida de extranjero y andina, quien acosaba por teléfono a Isabel en su trabajo, provocando en ésta una extraña sensación de satisfacción cuando veía a Francisco decidido a dejarla por ésta..., sintiéndose triunfadora..., sintiéndose querida..., sintiéndose apreciada, protegida.

 

Dejó de ensayar Francisco su innata tendencia a la conquista de otras mujeres y como dice el refrán..., "por una gracia le salió una morisqueta". Porque Isabel no tenía ahora motivo para quererlo. De haber continuado él con su actitud conquistadora, con sus mujeres ad laterae, hubiese prolongado aún más la relación, hasta que ella lo convenciera de cambiar, para luego llegar, un poco mas tarde a la misma conclusión..., abandonarlo.

 

Para así resarcirse del abandono primario que ella sufrió.

 

- "Ya estás sufriendo" –

 

Le dijo con gran satisfacción a Francisco, en un momento crítico de la separación, cuando por enésima vez lo botó de la casa que ella mañosamente le había arrebatado..., dándole así a conocer su mente enferma.

 

No habría forma alguna de armonizar con Isabel.

 

- "Hay mi amor, ¿tendremos nosotros solución?" –  le dijo una vez, mientras lo manipulaba a sus anchas y él, con ojos lacrimosos de ver su actitud despegada, exprimía su escuálida chequera hasta el rebote, tratando de complacerla a ella en la compra de unos regalos para la recién nacida hija de su hermana y le daba dinero adicional para el viaje que esa misma mañana realizaría a Maracaibo. A ganar indulgencias ante su familia, con el escapulario de Francisco. Mientras él se quedaría cuidando los hijos.

No habrá forma alguna de que personas como Isabel formen relaciones adecuadas con nadie.

 

Sus hijos sufrirán las consecuencias de tenerla como madre. Los utilizará para su propio beneficio mientras pueda. Igual que Marita. Los manipulará entre el amor y el abandono, para hacerlos dependientes de ella.

 

Y eventualmente los enloquecerá o los abandonará cuando, ellos excesivamente dependientes ahora, la atosiguen con esa dependencia por ella misma fomentada. Los echará de su lado, disfrutando al mismo tiempo del sufrimiento de ellos, al hacerlo, mientras momentáneamente recibe atenciones adicionales de su conquista temporal.

 

Siempre será una conquista temporal en su caso. Un macaco descerebrado para saciar su hambre de arpía. Un nuevo tonto útil que le saciará su argentofilia. Su sed de dinero ajeno.

 

¡Pobre del varón que caiga en sus garras!

 

¡Pobre hijo de Francisco, guardado por ella!

 

¡Pobre de ella, signada por la bestia!

 

Por sus frutos la conocerán.

"Tu silueta fue el anzuelo donde yo me fui a ensartar.

Se tragaron vos la viuda y el guerrero, lo que me costó diez años de paciencia y de yugar.

¡Chorros!,

Vos, tu vieja y tu papá.

¡Guarda!

Cuídense porque anda suelta,

Si los cacha les da vuelta

No les da tiempo a rajar !

Del Tango Chorra de Enrique Santos Diescépalo

 
   
 
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